Moscú, 29 Julio.- Las autoridades rusas incluyeron al fundador y director ejecutivo de Telegram, Pavel Durov, en una lista internacional de personas buscadas tras acusarlo de “colaborar con el terrorismo”, en un nuevo episodio de la creciente presión del Kremlin contra la plataforma de mensajería.
El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) afirmó que Durov no habría eliminado numerosos canales, chats y bots que, según la agencia, son utilizados por servicios de inteligencia ucranianos y organizaciones consideradas terroristas o extremistas para coordinar actos de sabotaje, ataques y fraudes informáticos dentro del territorio ruso.
El FSB también señaló que un bot de citas en Telegram habría sido utilizado presuntamente por servicios ucranianos para reclutar ciudadanos rusos para actividades de sabotaje. Según la agencia, decenas de usuarios jóvenes fueron detenidos desde 2025 por delitos relacionados con ataques contra autoridades, incendios provocados y otras acciones violentas.
Durov, nacido en Rusia y posteriormente nacionalizado francés y emiratí, había denunciado anteriormente que Moscú estaba utilizando una investigación penal en su contra como un mecanismo para limitar Telegram y ejercer presión sobre la libertad de expresión y la privacidad digital.
Disputa por el control de internet en Rusia
La acusación contra el empresario ocurre en medio de una campaña más amplia del Gobierno ruso para aumentar el control sobre internet y restringir plataformas que no están bajo supervisión estatal.
Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en 2022, Moscú ha intensificado las medidas contra redes sociales y servicios de comunicación extranjeros. Plataformas como Facebook, Instagram y X fueron bloqueadas en Rusia, mientras que aplicaciones de mensajería como Signal y Viber enfrentaron restricciones.
Telegram, una de las aplicaciones más utilizadas en Rusia, ya había sido objeto de intentos de bloqueo por parte del Gobierno entre 2018 y 2020, aunque las autoridades no lograron impedir completamente su funcionamiento.
Actualmente, el Kremlin impulsa la aplicación nacional MAX, presentada como una alternativa para mensajería, servicios digitales y pagos, aunque críticos advierten sobre posibles riesgos de vigilancia debido a la falta de cifrado de extremo a extremo y la posibilidad de compartir datos con las autoridades.
Durov enfrenta nuevos problemas legales
Esta no es la primera investigación contra el fundador de Telegram. En 2024 fue detenido en Francia por acusaciones relacionadas con el uso de la plataforma para actividades ilegales, incluyendo tráfico de drogas y distribución de material de abuso sexual infantil.
Las autoridades francesas presentaron cargos preliminares contra Durov por presuntamente permitir actividades criminales mediante Telegram, aunque el empresario rechazó las acusaciones. En ese momento, el Kremlin criticó la actuación francesa y la calificó de selectiva.
Telegram, cuya sede oficial está registrada en Dubái, no emitió inmediatamente comentarios sobre la nueva acusación rusa. Si Durov fuera declarado culpable en Rusia, podría enfrentar una condena de hasta cadena perpetua.
El caso aumenta la tensión entre el Kremlin y una de las plataformas de comunicación más influyentes del mundo, utilizada tanto por ciudadanos rusos como por gobiernos, medios de comunicación y fuerzas militares durante el conflicto en Ucrania.








