Berlín, 12 agosto.- El Gobierno de Alemania aprobó este miércoles un proyecto de ley que busca otorgar mayores facultades a sus servicios de inteligencia para detectar y neutralizar amenazas como el espionaje, el sabotaje, los ciberataques y las campañas de desinformación atribuidas a potencias extranjeras y grupos extremistas.
La reforma, que todavía deberá ser aprobada por el Parlamento, pretende reforzar al Servicio Federal de Inteligencia (BND), encargado principalmente de las amenazas externas, y al Servicio Federal para la Protección de la Constitución (BfV), responsable de la inteligencia interior.
El Ejecutivo del canciller Friedrich Merz considera que Alemania depende en exceso de la información proporcionada por los servicios de inteligencia de países aliados y busca desarrollar mayores capacidades propias para responder a amenazas que, según sus autoridades, se han vuelto cada vez más frecuentes.
“Hoy en día, Alemania es constantemente un objetivo de ataques híbridos por parte de potencias extranjeras y eso es un peligro real, muy agudo”, afirmó Nina Warken, jefa de despacho de Merz y responsable de supervisar los servicios de inteligencia.
Warken sostuvo que el país depende demasiado del apoyo de otros servicios de inteligencia y consideró necesario que Alemania pueda actuar con mayor autonomía.
Más acceso a teléfonos, computadoras y otros dispositivos
La reforma permitiría a los servicios de inteligencia alemanes ampliar el acceso a teléfonos celulares, computadoras portátiles y otros dispositivos electrónicos, además de aumentar su capacidad para almacenar y analizar los datos obtenidos.
El proyecto también contempla lo que Warken definió como “medidas activas” contra determinados objetivos considerados una amenaza para la seguridad nacional.
Entre las posibilidades planteadas figura que el BND pueda intervenir sistemas informáticos utilizados por organizaciones vinculadas con actividades hostiles, incluyendo redes de piratas informáticos o estructuras relacionadas con campañas de desinformación respaldadas por gobiernos extranjeros.
También se estudia la posibilidad de inutilizar servidores empleados para actividades maliciosas y de intervenir sistemas informáticos relacionados con instalaciones industriales o de investigación que representen una amenaza.
Warken mencionó como ejemplo que los servicios alemanes podrían acceder a sistemas de fabricantes de drones o laboratorios vinculados con armas químicas para impedir determinadas operaciones.
El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, defendió la reforma con una frase contundente: “Estamos convirtiendo nuestros servicios de inteligencia en verdaderos servicios de inteligencia”.
Alemania busca reducir una desventaja histórica
Las autoridades alemanas consideran que las competencias de sus agencias de inteligencia han quedado por detrás de las de algunos de sus principales socios europeos.
La situación tiene raíces históricas. Después de las experiencias de la dictadura nazi y de la vigilancia ejercida por la policía secreta de la antigua Alemania Oriental comunista, el país desarrolló fuertes mecanismos de protección de la privacidad y restricciones sobre el uso de determinadas herramientas de inteligencia.
El Gobierno de Merz sostiene ahora que el contexto de seguridad ha cambiado y que Alemania necesita adaptar sus capacidades a un escenario en el que los conflictos también se desarrollan mediante operaciones encubiertas, ataques digitales y sabotajes.
Dobrindt señaló que los servicios alemanes deben ser competitivos no solo con los de otros países de la Unión Europea, sino también con agencias de países aliados fuera del bloque.
“Somos un objetivo diario de espionaje, sabotaje, ciberataques y acciones encubiertas por parte de potencias extranjeras”, afirmó el ministro, quien acusó a esos actores de intentar desestabilizar Alemania y provocar cambios políticos y sociales.
Rusia aparece como una de las principales preocupaciones
Aunque los funcionarios alemanes evitaron identificar públicamente a un país concreto como responsable de las amenazas, las actividades atribuidas a Rusia se encuentran entre las principales preocupaciones de las autoridades de seguridad de Alemania y otros países europeos.
La creciente preocupación quedó reflejada la semana pasada con el hallazgo de un dron que transportaba explosivos en el aeropuerto de Leipzig/Halle, uno de los principales centros de carga internacional de Alemania y un punto de apoyo para operaciones relacionadas con Ucrania.
El incidente continúa bajo investigación y las autoridades todavía no han determinado públicamente quién estaría detrás del aparato.
Un debate entre seguridad y privacidad
La ampliación de las competencias de los servicios de inteligencia podría generar un nuevo debate en Alemania sobre el equilibrio entre seguridad nacional, vigilancia y protección de los datos personales.
El proyecto deberá superar ahora el proceso parlamentario antes de entrar en vigor. El Gobierno defiende que las nuevas amenazas requieren herramientas más eficaces, mientras que cualquier expansión de las facultades de vigilancia deberá enfrentarse al estricto marco jurídico alemán diseñado para evitar abusos de poder.
La reforma marcaría, en cualquier caso, un importante cambio en la política de inteligencia alemana al permitir que sus agencias pasen de una posición principalmente defensiva a contar con mayores capacidades para interrumpir activamente operaciones de sabotaje, espionaje y ciberataques.








