Moscú, 12 agosto.- El presidente de Rusia, Vladímir Putin, amenazó este miércoles con responder a las incautaciones occidentales de buques comerciales vinculados a Rusia, medidas que calificó de “piratería” y “robo”, en una nueva escalada de las tensiones marítimas relacionadas con las sanciones impuestas a Moscú.
Durante una visita a un buque de guerra ruso que participa en ejercicios navales en el océano Pacífico, Putin afirmó que las operaciones occidentales contra embarcaciones relacionadas con Rusia constituyen una violación del derecho marítimo internacional.
“Esto no es más que piratería y robo”, declaró el mandatario, quien advirtió que Rusia podría responder de manera similar si continúan las incautaciones.
Putin dejó abierta además la posibilidad de que una eventual represalia rusa no se produzca en las mismas zonas donde hayan sido detenidos los barcos vinculados con Moscú. Según el presidente ruso, su Gobierno podría actuar “en cualquier zona donde lo consideremos necesario y apropiado”, incluido el Pacífico.
Rusia prepara inspecciones de buques de países considerados hostiles
Durante la visita presidencial, el jefe de la Flota del Pacífico rusa, almirante Viktor Liina, informó a Putin de que sus fuerzas estarían preparadas para comenzar operaciones de inspección y detención de embarcaciones comerciales relacionadas con las llamadas “naciones hostiles”.
Liina aseguró que la Armada rusa dispone de medios suficientes para controlar buques vinculados con esos países y con la denominada “flota fantasma”, una extensa red de embarcaciones que Rusia utiliza para transportar petróleo y otras mercancías buscando eludir las sanciones internacionales.
“Estamos listos para empezar a cumplir la tarea”, afirmó el almirante.
La amenaza adquiere especial relevancia porque numerosos buques operados por empresas británicas, francesas y de otros países europeos navegan bajo banderas de terceros países. Rusia considera que esas denominadas banderas de conveniencia permiten ocultar los vínculos reales entre los barcos y sus operadores.
La “flota fantasma” rusa, en el centro de la disputa
Desde que Moscú lanzó su invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, Rusia ha recurrido a cientos de embarcaciones para mantener sus exportaciones energéticas pese a las sanciones occidentales.
La Unión Europea ha incluido a cientos de buques relacionados con esta red en sus listas de sanciones, mientras que Reino Unido y Francia han llevado a cabo operaciones contra petroleros sospechosos de participar en el transporte de petróleo ruso en violación de las restricciones internacionales.
En los últimos meses, Rusia también ha comenzado a utilizar buques de guerra para escoltar embarcaciones comerciales, aumentando la preocupación sobre posibles enfrentamientos o incidentes en aguas internacionales.
Medvédev eleva la amenaza
El ex presidente ruso y actual subdirector del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, fue aún más lejos al defender una respuesta simétrica contra barcos pertenecientes a países occidentales.
Medvédev argumentó que muchos buques de empresas europeas también utilizan banderas de conveniencia y sostuvo que Moscú tendría derecho a considerar objetivos a embarcaciones comerciales de países que considera enemigos si existen sospechas de que transportan mercancías en beneficio de sus adversarios.
El dirigente ruso afirmó que esa lógica podría aplicarse tanto en aguas rusas como en aguas neutrales y advirtió que las capacidades militares de Rusia permitirían extender las operaciones mucho más allá del mar Negro.
Sus declaraciones elevan el riesgo de que la disputa por las sanciones y la llamada flota fantasma se transforme en una confrontación más amplia en rutas marítimas internacionales.
Tensión creciente en torno a las rutas comerciales
Las amenazas de Putin y Medvédev se producen mientras Rusia y los países occidentales mantienen una creciente disputa por el transporte de petróleo y otros productos sujetos a sanciones.
El posible uso de buques militares rusos para proteger a cargueros comerciales, combinado con operaciones occidentales para detener embarcaciones sospechosas, incrementa el riesgo de incidentes entre fuerzas navales y barcos mercantes.
La advertencia lanzada desde el Pacífico amplía además el alcance geográfico de la disputa, al dejar claro que Moscú contempla la posibilidad de responder fuera de las aguas cercanas al conflicto de Ucrania.
La situación añade un nuevo foco de tensión a las relaciones entre Rusia y Occidente, en un momento en el que las sanciones económicas y las medidas para limitar los ingresos energéticos de Moscú siguen siendo uno de los principales instrumentos de presión internacional contra el Kremlin.








