Damasco, 17 Agosto.- La muerte de un joven sirio con hemofilia, quien fue detenido y presuntamente golpeado mientras se encontraba bajo custodia de las fuerzas de seguridad, ha reavivado los temores sobre la persistencia de torturas y abusos en centros de detención de Siria, meses después de la caída del régimen de Bashar al Assad.

El fallecimiento de Mohammad Ghamira, de 29 años y padre de dos hijos, provocó protestas y reclamos en redes sociales y en las calles de distintas zonas del país. El joven fue enterrado este lunes en su localidad natal de al-Haffah, en la provincia costera de Latakia.

Ghamira murió el domingo en un hospital de Latakia, poco después de haber sido liberado de un centro de detención. Había sido arrestado días antes por una acusación relacionada con el supuesto robo de una suma de dinero, según informó el mando de seguridad interna de la provincia.

El caso ha generado especial preocupación debido a que Ghamira padecía hemofilia, una enfermedad que dificulta la coagulación de la sangre y puede provocar graves complicaciones ante lesiones o hemorragias.

Denuncian que murió por las consecuencias de una golpiza

El ministro sirio de Gestión de Emergencias y Desastres, Raed al-Saleh, antiguo responsable de los Cascos Blancos, afirmó que Ghamira murió debido a complicaciones provocadas por hemorragias cerebrales y gastrointestinales que, según su versión, fueron consecuencia de una golpiza recibida después de su detención.

Familiares del joven también sostienen que las autoridades habían sido informadas de su enfermedad.

Su tío, Issam Ghamira, relató a la agencia estatal SANA que la familia comunicó al jefe de policía de al-Haffah que Mohammad padecía hemofilia y pidió expresamente que no fuera golpeado.

A pesar de esa advertencia, el familiar afirmó que el joven fue agredido mientras permanecía bajo custodia.

El Ministerio del Interior de Siria anunció una investigación y confirmó la detención de siete empleados del organismo para ser interrogados en relación con el caso.

El portavoz del ministerio, Noureddine al-Baba, reconoció que existen “fallas y deficiencias” en algunos departamentos policiales, aunque defendió el trabajo realizado por otras unidades.

El funcionario expresó su esperanza de que el caso sirva para introducir cambios y mejorar el funcionamiento del Ministerio del Interior.

Los recuerdos de las cárceles de Assad

La muerte de Ghamira ha provocado una reacción especialmente sensible entre los sirios debido al historial de abusos registrado durante el gobierno de Bashar al Assad.

Los insurgentes derrocaron al expresidente en diciembre de 2024, después de casi 14 años de guerra civil, y la apertura de las cárceles permitió conocer parte de la magnitud de los abusos cometidos durante décadas.

Organizaciones de derechos humanos han documentado miles de muertes en centros de detención, incluidas ejecuciones masivas y fallecimientos provocados por heridas, enfermedades, torturas y condiciones inhumanas.

Para numerosas familias sirias que perdieron a seres queridos durante el régimen anterior, las denuncias de abusos bajo las nuevas autoridades generan temor de que algunas de esas prácticas vuelvan a repetirse.

La ONU documenta nuevos casos de tortura

La preocupación no se limita al caso de Ghamira.

La Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre Siria informó en marzo que había documentado casos de tortura y malos tratos en 18 centros oficiales de detención y 12 instalaciones improvisadas en diferentes partes del país entre enero y octubre de 2025.

Los hechos ocurrieron después de la caída de Assad, mientras las nuevas autoridades intentaban consolidar su control sobre el territorio.

Entre las prácticas documentadas figuran golpizas con armas y distintos objetos, descargas eléctricas, simulacros de ejecución y violencia sexual, además de otras formas de maltrato.

La organización Sirios por la Verdad y la Justicia también advirtió este mes que las golpizas severas, las descargas eléctricas, las humillaciones, las amenazas y la privación de necesidades básicas continúan siendo denunciadas en centros bajo control de diferentes actores militares y de seguridad.

El grupo también ha registrado muertes bajo custodia.

Abusos extendidos, pero sin evidencia de un sistema centralizado

Bassam Alahmad, director general de Sirios por la Verdad y la Justicia, señaló que la cantidad de incidentes registrados impide considerarlos simplemente como casos aislados.

Sin embargo, la organización asegura que hasta ahora no existen pruebas de la existencia de un sistema centralizado de tortura comparable al aparato represivo desarrollado durante el régimen de Assad.

Según Alahmad, los abusos parecen estar extendidos entre distintos actores, pero no necesariamente responden a una estructura única ni a órdenes emanadas de una autoridad central.

Aun así, el responsable de la organización sostuvo que las nuevas autoridades tienen la responsabilidad de impedir que estos comportamientos continúen.

Familias de desaparecidos exigen que no se repita el pasado

Las denuncias han generado una fuerte reacción entre familiares de personas desaparecidas o fallecidas en las cárceles durante el régimen anterior.

Familias por la Libertad, una organización que representa a familiares de detenidos, afirmó que el caso de Ghamira vuelve a abrir las heridas provocadas por décadas de tortura y muertes bajo custodia.

La organización advirtió que los sirios han luchado durante años para acabar con esas prácticas y que su reaparición bajo las nuevas autoridades no puede ser aceptada.

El Gobierno interino de Ahmad al-Sharaa ha prometido investigar el caso y establecer responsabilidades. La evolución de la investigación será seguida de cerca en un país que intenta construir nuevas instituciones después de años de guerra y represión, mientras persisten las denuncias sobre abusos en los centros de detención.

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