Santo Domingo, 13 agosto.- El Gobierno de República Dominicana ordenó este jueves la salida del país de 21 personas vinculadas a la Embajada de Cuba, entre ellas nueve diplomáticos y sus respectivos familiares, quienes deberán abandonar el territorio dominicano antes del domingo 16 de agosto.
La decisión fue comunicada por las autoridades dominicanas con base en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, aunque la Cancillería no explicó públicamente las razones específicas que llevaron a ordenar la salida de los funcionarios cubanos.
La medida representa un nuevo episodio de tensión entre República Dominicana y Cuba, después de varios gestos de distanciamiento protagonizados por el Gobierno del presidente Luis Abinader durante los últimos meses.
República Dominicana aumenta su distancia con Cuba
En mayo, Abinader afirmó que Cuba “obviamente no es un Estado democrático”, mientras que en julio República Dominicana se abstuvo durante una votación de Naciones Unidas relacionada con el embargo estadounidense contra Cuba.
Un año antes, en octubre de 2025, Santo Domingo también había decidido excluir al Gobierno cubano, junto con los de Nicaragua y Venezuela, de la X Cumbre de las Américas, que estaba prevista para celebrarse en Punta Cana.
La orden de salida de los diplomáticos se produce además en un escenario regional de creciente presión diplomática sobre La Habana.
Varios países han tomado medidas contra La Habana
Durante 2026, otros gobiernos latinoamericanos han adoptado medidas para reducir o modificar sus relaciones con Cuba.
En marzo, Ecuador declaró persona non grata al embajador cubano Basilio Antonio Gutiérrez García y a los integrantes de su misión diplomática, otorgándoles 48 horas para abandonar el país. Posteriormente, Cuba respondió con el cierre de su embajada en Quito.
Ese mismo mes, Costa Rica cerró su representación diplomática en La Habana y solicitó el retiro de su personal, reduciendo sus relaciones con Cuba al nivel consular.
En Colombia, el presidente Abelardo de la Espriella anunció antes de asumir el cargo que rompería las relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua.
“En mi gobierno no habrá vínculo alguno con tiranías”, afirmó el mandatario colombiano en una transmisión difundida por sus redes sociales.
Una relación que tardó décadas en normalizarse
La actual tensión adquiere especial relevancia por la historia de las relaciones entre Santo Domingo y La Habana.
Cuba y República Dominicana rompieron relaciones diplomáticas el 26 de junio de 1959, en el contexto de la confrontación entre el Gobierno revolucionario de Fidel Castro y la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
La ruptura se produjo después de varios episodios de tensión, entre ellos el ataque contra la embajada cubana en Ciudad Trujillo y las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo, organizadas desde territorio cubano contra el régimen dominicano.
La normalización de las relaciones tomó casi cuatro décadas. En junio de 1997, ambos países firmaron un memorando sobre asuntos consulares y migratorios, que abrió el camino al restablecimiento de las relaciones diplomáticas plenas el 16 de abril de 1998.
Ese mismo año, Fidel Castro visitó República Dominicana.
Hasta recientemente, la propia Cancillería dominicana describía las relaciones bilaterales como basadas en profundos vínculos históricos, culturales y de solidaridad.
La Habana denuncia presiones externas
Aunque el Gobierno dominicano todavía no ha detallado las razones concretas de la medida, la decisión se suma a una serie de acciones adoptadas durante 2026 por distintos gobiernos latinoamericanos frente a La Habana.
Las autoridades cubanas han calificado medidas similares de “arbitrarias” e “injustificadas” y han atribuido parte de estas decisiones a la presión ejercida por Estados Unidos sobre los gobiernos de la región.
La salida de los 21 integrantes de la misión cubana marca así un nuevo punto de tensión en una relación bilateral que, después de casi cuatro décadas de vínculos diplomáticos restablecidos, enfrenta uno de sus momentos más delicados de los últimos años.








