Roma, 13 agosto.- El aeropuerto de Catania, en la isla italiana de Sicilia, permanece cerrado este jueves por séptimo día consecutivo debido a la actividad eruptiva del Etna, una situación que ha provocado la cancelación, desvío o reprogramación de más de 700 vuelos en plena temporada turística.
Entre el 8 y el 11 de agosto, alrededor de 700 operaciones aéreas fueron afectadas por la presencia de ceniza volcánica en la atmósfera y las restricciones establecidas para garantizar la seguridad de la navegación aérea, según datos de SAC, la sociedad que administra el aeropuerto de Catania.
La situación se prolongará al menos durante este viernes. SAC informó inicialmente que el cierre del espacio aéreo se mantendría hasta las 02:00 horas del 14 de agosto, pero posteriormente amplió la restricción hasta las 08:00 horas del viernes, debido a la persistencia de la actividad volcánica y la emisión de cenizas.
Cientos de vuelos desviados a Palermo
Una parte del tráfico aéreo que normalmente llega a Catania ha sido trasladada al aeropuerto de Palermo, donde alrededor de 190 vuelos fueron desviados.
El traslado, sin embargo, no resuelve completamente el problema para los viajeros, ya que Palermo se encuentra a varias horas por carretera de Catania. Muchos pasajeros deben continuar su trayecto en autobuses, en medio de una elevada demanda durante la temporada alta.
La emergencia afecta al menos a 100.000 viajeros, según las estimaciones disponibles.
Además de las complicaciones para pasajeros y aerolíneas, las restricciones están teniendo un impacto económico significativo sobre el turismo siciliano. La asociación Assoesercenti Sicilia calcula que las pérdidas asociadas al descenso del gasto turístico podrían situarse entre 12 y 24 millones de euros.
El Etna mantiene varios frentes de lava
El volcán continúa mostrando una intensa actividad. Según el último informe del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV), permanecen activas varias bocas efusivas situadas a aproximadamente 2.750, 2.090 y 1.900 metros de altitud.
Las coladas de lava avanzan por la ladera del volcán hasta alcanzar una cota aproximada de 1.360 metros dentro de la zona deshabitada del Valle del Bove.
Aunque los científicos han detectado una ligera disminución de la presión acumulada en el terreno, los niveles de actividad explosiva interna continúan siendo elevados.
El director del departamento de Volcanes del INGV, Stefano Branca, señaló que la situación se mantiene estable, pero no presenta señales de retroceso. Por ello, la emisión de ceniza continúa y el viento está desplazando las partículas principalmente hacia el sur.
Críticas a la ubicación del aeropuerto
La crisis ha reavivado además un debate que Sicilia mantiene desde hace décadas sobre la ubicación del aeropuerto de Catania.
El ministro italiano de Protección Civil, Nello Musumeci, cuestionó la vulnerabilidad de la infraestructura debido a su cercanía con el Etna y sostuvo que los problemas recurrentes provocados por las cenizas muestran que el principal inconveniente no es únicamente la actividad volcánica.
“El problema no es el volcán, sino el aeropuerto”, afirmó Musumeci, quien recordó que en 1999 ya había planteado la posibilidad de trasladar la instalación a una zona más protegida.
La interrupción prolongada de las operaciones vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de contar con una infraestructura aeroportuaria capaz de mantener una mayor conectividad incluso cuando el Etna entra en fases de intensa actividad.
Mientras los equipos científicos continúan vigilando la evolución del volcán, cientos de miles de pasajeros y el sector turístico de Sicilia permanecen a la espera de que las condiciones permitan recuperar gradualmente la normalidad aérea.








