Évian-les-Bains (Francia), 17 junio 2026.- Los países del G7 han alcanzado un acuerdo para reforzar el apoyo militar a Ucrania que incluye la posibilidad de producir armamento bajo licencia, especialmente sistemas de defensa antiaérea como los misiles Patriot, en una decisión que marca un aparente endurecimiento de la postura del presidente estadounidense Donald Trump frente a Rusia.

Según fuentes de la presidencia francesa citadas durante la cumbre celebrada en Évian, el entendimiento representa un “símbolo del giro” en la posición de Washington respecto a Moscú y refuerza la unidad del bloque frente a la guerra en Ucrania.

Durante las tres jornadas del encuentro, los líderes de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón han mostrado una convergencia creciente en torno al apoyo a Kiev, tras anteriores tensiones internas en el seno del grupo.

El presidente francés Emmanuel Macron habría desempeñado un papel clave en la búsqueda de una posición común, facilitando lo que fuentes diplomáticas describen como un cambio de enfoque de Estados Unidos hacia una línea más dura contra Moscú.

El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy ha sido uno de los principales beneficiados del nuevo compromiso, que contempla el refuerzo de la defensa antiaérea y la posibilidad de que Ucrania produzca sistemas de misiles bajo licencia de fabricantes estadounidenses y europeos, incluidos modelos de Lockheed Martin y MBDA.

El sistema Patriot, considerado clave para interceptar misiles balísticos rusos, seguirá siendo uno de los pilares de la defensa ucraniana, aunque su producción continúa concentrada en Estados Unidos, lo que limita su disponibilidad sin cooperación internacional.

Desde la presidencia francesa del G7 se ha destacado que el objetivo de la cumbre era precisamente consolidar una postura unificada sobre Ucrania, algo que, según sus portavoces, se habría logrado tras varios días de negociaciones.

En este contexto, el primer ministro canadiense Mark Carney también habría observado un cambio de tono en la administración estadounidense respecto al conflicto, en línea con la nueva estrategia de presión sobre Rusia.

El Kremlin, encabezado por el presidente ruso Vladimir Putin, no ha reaccionado oficialmente a este anuncio, aunque el endurecimiento del G7 apunta a una intensificación de las sanciones y del apoyo militar a Kiev en los próximos meses.

El acuerdo también incluye un incremento de la presión económica sobre Moscú, especialmente en el sector energético, considerado clave para la financiación de la guerra.

La cumbre de Évian se cierra así con un mensaje de unidad reforzada del bloque occidental, en un momento de creciente tensión internacional y con el conflicto en Ucrania ya prolongado durante más de cuatro años.


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