Miami (EE.UU.), 9 Sep.- El empresariado independiente en Cuba se ha convertido en un “mal necesario” para el Gobierno, un régimen que mantiene una política de control sobre la libre empresa mientras el sector privado gana espacio frente al Estado, según afirmó a EFE el investigador Ricardo Torres Pérez, autor del estudio Sector privado en Cuba: ¿Válvula de escape o motor de desarrollo?.
El análisis, elaborado por el Cuba Study Group, señala que el sector privado cubano ya representa un peso significativo, con más de 10.000 micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) registradas en solo dos años, responsables de aproximadamente el 30 % del empleo. Sin embargo, su crecimiento se encuentra limitado por un “techo de cristal” impuesto por la falta de compromiso del Gobierno con la libre empresa, explica Torres.
El informe detalla que la economía cubana atraviesa una crisis profunda, con desigualdad de ingresos que reduce la demanda interna y genera incertidumbre en los empresarios privados. Las regulaciones imprevisibles del Estado —como inspecciones, cambios en la normativa, topes de precios y ajustes fiscales— actúan como herramientas de control sobre los negocios.
A pesar de haber ocupado espacios dejados por el Estado, especialmente en comercio minorista, transporte y servicios al hogar, el sector privado es visto más como una válvula de escape que como un motor de desarrollo económico. Torres asegura que el Gobierno cubano “no lo quiere en última instancia, porque sabe que si se le da libertad, desaparecería prácticamente la economía estatal”.
El estudio también alerta sobre la influencia de factores externos, principalmente las políticas de Estados Unidos, que afectan la financiación y la posibilidad de exportaciones, así como las restricciones de visado que limitan oportunidades comerciales internacionales. Medidas internas como la eliminación de beneficios fiscales, límites a la rentabilidad y topes de precios han restringido aún más el espacio operativo del sector.
A pesar de estas dificultades, el sector privado ha mostrado resiliencia, generando empleo y cubriendo nichos de mercado desatendidos, aunque su aporte al PIB permanece muy por debajo de su potencial, afectado por las restricciones internas y externas que mantienen a los empresarios en una posición vulnerable.








