PEKÍN, 15 Mayo.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jinping, concluyeron este viernes una cumbre bilateral en Beijing marcada por negociaciones comerciales, inteligencia artificial, la guerra entre Israel e Irán y las crecientes tensiones en torno a Taiwán.

La reunión se produjo en el marco de la primera visita oficial de un presidente estadounidense a China desde 2017 y cerró dos jornadas de encuentros en la capital china, donde ambos líderes buscaron sostener la tregua comercial alcanzada el pasado octubre.

Trump compartió un encuentro privado, una ceremonia de té y un almuerzo con Xi antes de regresar a Washington. “Esperemos que nuestra relación con China sea más fuerte y mejor que nunca”, escribió el mandatario estadounidense en Truth Social durante la madrugada del viernes.

La cumbre estuvo centrada en mantener el acuerdo que frenó la escalada arancelaria entre ambas potencias. En octubre, Washington suspendió aranceles de tres dígitos sobre productos chinos, mientras Beijing flexibilizó restricciones vinculadas al suministro global de tierras raras.

Xi afirmó que las negociaciones comerciales habían producido “resultados equilibrados y positivos”, aunque evitó detallar compromisos específicos alcanzados entre ambas delegaciones.

El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, indicó que aún no está definido si la tregua comercial continuará cuando expire más adelante este año, aunque confirmó avances en acuerdos relacionados con compras chinas de productos agrícolas, carne vacuna y aeronaves de Boeing.

Trump aseguró además que China aceptó comprar “200 grandes aviones Boeing”, lo que representaría la primera adquisición importante de aeronaves comerciales estadounidenses por parte de Beijing en casi una década. El mandatario también señaló que China mostró interés en adquirir petróleo y soja de Estados Unidos.

La delegación estadounidense incluyó a destacados empresarios tecnológicos como el director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, y el máximo responsable de Nvidia, Jensen Huang.

Durante las conversaciones también se abordó el desarrollo de mecanismos conjuntos sobre inteligencia artificial. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, explicó que ambas potencias acordaron comenzar discusiones para establecer límites y normas sobre el uso de esta tecnología.

La guerra entre Israel e Irán ocupó igualmente parte central de la agenda. Trump afirmó que Xi le garantizó que China no planea suministrar apoyo militar a Teherán y expresó disposición para colaborar en la reapertura del estrecho de Ormuz, vital para el transporte mundial de petróleo.

La Casa Blanca informó que ambos líderes coincidieron en que el estrecho “debe permanecer abierto para garantizar el libre flujo energético”.

No obstante, el principal foco de tensión volvió a ser Taiwán. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Xi advirtió a Trump que una mala gestión del asunto taiwanés podría llevar la relación bilateral hacia un “conflicto”.

China considera a Taiwán parte de su territorio y mantiene abierta la posibilidad de utilizar la fuerza para tomar control de la isla, mientras Estados Unidos sostiene su compromiso de proporcionar medios de defensa a Taipei.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó que Taiwán fue discutido durante las reuniones, aunque insistió en que la política estadounidense sobre la isla “no ha cambiado”.

En la cena de Estado celebrada el jueves, Xi calificó la relación entre China y Estados Unidos como “la más importante del mundo” y pidió evitar una confrontación entre ambas potencias.

El mandatario chino también hizo referencia a la llamada “Trampa de Tucídides”, teoría que plantea que una guerra se vuelve más probable cuando una potencia emergente desafía a otra establecida. Xi sostuvo que ambos países pueden “trascender” ese riesgo.

Otro de los temas tratados fue el caso del empresario y activista hongkonés Jimmy Lai, condenado recientemente en Hong Kong por conspiración con fuerzas extranjeras y publicación de material considerado sedicioso.

Rubio confirmó que Trump planteó directamente el caso ante Xi y expresó la esperanza de Washington de lograr una solución que permita la liberación del activista.

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