Ottawa/Edmonton (Canadá), 15 may.- El primer ministro de Canadá Mark Carney defendió este jueves una nueva estrategia energética que busca acelerar el desarrollo de la red eléctrica nacional y mejorar la relación con la provincia de Alberta, en un contexto de tensiones políticas y debate sobre el futuro del federalismo canadiense.
Carney afirmó que “el mejor lugar para Alberta es Canadá”, y aseguró que su gobierno trabaja para recomponer los vínculos con la provincia tras años de desacuerdos en torno a las políticas de transición energética y el desarrollo de recursos fósiles.
El anuncio incluyó un paquete de medidas para reforzar la infraestructura eléctrica del país, entre ellas la ampliación del uso de turbinas de gas natural como apoyo al sistema energético, una decisión que marca un giro respecto a las políticas climáticas más estrictas del anterior gobierno liberal, centradas en la descarbonización acelerada de la red.
El cambio de enfoque ha sido interpretado como un intento de equilibrar los objetivos climáticos con las demandas de provincias productoras de petróleo y gas como Alberta y Saskatchewan, donde el sector energético tiene un peso clave en la economía.

En paralelo, se espera que Carney anuncie junto a la primera ministra de Alberta Danielle Smith un acuerdo sobre precios del carbono industrial, una medida que podría facilitar nuevos proyectos energéticos, incluido un posible oleoducto hacia la costa del Pacífico.
El primer ministro enmarcó estas iniciativas dentro de una visión de “federalismo cooperativo”, destacando la necesidad de colaboración entre el gobierno federal, las provincias y los pueblos indígenas para garantizar estabilidad económica y cohesión nacional.
El debate se produce en un momento políticamente sensible, tras recientes movimientos a favor de un referéndum sobre la separación en Alberta. Carney subrayó que cualquier consulta de este tipo debe ajustarse a la llamada Ley de Claridad, que establece condiciones estrictas para las preguntas y mayorías necesarias en procesos de secesión provincial.
El líder canadiense insistió en que su gobierno respeta los mecanismos democráticos, pero recordó que la permanencia dentro de Canadá debe basarse en reglas claras y en el respeto institucional.
El anuncio se produce un día después de una decisión judicial en Alberta relacionada con la validez de una petición separatista, lo que ha reavivado el debate sobre el equilibrio entre autonomía provincial y unidad nacional en el país.







