La Paz, 5 de julio de 2025.- El expresidente boliviano Evo Morales intensificó este sábado sus críticas contra Estados Unidos, acusando al país norteamericano de haber orquestado deliberadamente el escenario electoral boliviano para excluir a las «grandes mayorías» del proceso democrático, tras confirmarse que no podrá participar en las elecciones generales del 17 de agosto.

En una serie de mensajes publicados en la plataforma X, Morales dirigió sus ataques directamente contra la jefa de misión diplomática estadounidense en Bolivia, Debra Hevia, a quien acusó de «admitir públicamente» los supuestos «objetivos geopolíticos» de Washington y de confesar un presunto «plan de dominación y neocolonización» hacia la nación andina.

Acusaciones sin fundamento

«Estados Unidos de Norteamérica ya ha definido el escenario electoral en Bolivia con la debida diligencia y anticipación. Fueron parte de la construcción de un escenario electoral que proscribe a las grandes mayorías nacionales y dispone como únicas opciones a candidatos que le brindan obediencia y reverencia», declaró el exmandatario en su mensaje.

Las acusaciones de Morales se producen sin presentar evidencia concreta que respalde sus afirmaciones. El expresidente fue más allá al sugerir que Estados Unidos «forma parte del actual aparato de judicialización de la política» y que el «imperialismo» busca hacerlo «desaparecer» del espacio político o incluso «físicamente».

«La geopolítica de dominación imperial busca escarmentar a los pueblos y a sus líderes para tenernos arrodillados y sumisos», agregó en su característico tono confrontacional.

El contexto diplomático

Las declaraciones de Morales se produjeron en respuesta a un discurso pronunciado por la diplomática estadounidense Debra Hevia durante la conmemoración del 249° aniversario de la independencia de Estados Unidos, celebrado en La Paz. En el evento, que también marcó el bicentenario de la independencia boliviana y los 75 años de relaciones diplomáticas entre ambos países, Hevia había destacado la importancia de la democracia como «forma de vida».

La jefa de misión estadounidense había enfatizado que en tiempos de «incertidumbre» se vuelve «aún más imprescindible fortalecer elecciones libres, justas y transparentes y fomentar la participación efectiva de los ciudadanos», palabras que Morales interpretó como una alusión directa a la situación política boliviana.

Se cierra definitivamente la puerta electoral

El jueves pasado concluyó el plazo final para que los partidos políticos reemplacen a postulantes que renunciaron o están inhabilitados, cerrando así la última oportunidad para que Morales pudiera presentarse como candidato en caso de haber llegado a un acuerdo con alguna de las diez organizaciones políticas reconocidas por el ente electoral.

El camino hacia la exclusión de Morales ha sido tortuoso. Después de renunciar al oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), el expresidente intentó ser candidato a través del Partido de Acción Nacional Boliviano (Pan-Bol), que perdió su personería jurídica al no alcanzar el 3% de los votos requeridos en las elecciones generales de 2020.

Además, el Tribunal Constitucional boliviano estableció que la reelección en el país es «por una única vez», de forma continua y sin posibilidad de un tercer mandato, lo que constituye otro obstáculo legal insalvable para quien ya gobernó Bolivia en tres ocasiones.

Tensiones y violencia

La exclusión de Morales del proceso electoral ha generado tensiones significativas en el país. A principios de junio, sus seguidores organizaron un bloqueo de caminos que se extendió durante 15 días con el objetivo de forzar su candidatura. Las protestas resultaron en seis muertes, incluyendo cuatro policías y dos civiles.

Los sectores afines al expresidente han advertido en varias ocasiones que podrían impedir la realización de las elecciones si su líder no participa en ellas. Recientemente anunciaron la realización de una reunión para el próximo 12 de julio, en la que se espera que asuman nuevas medidas de presión.

Antecedentes de la controversia

Esta no es la primera vez que Morales acusa a Estados Unidos de interferir en la política boliviana. El año pasado ya había afirmado que el «imperialismo» tenía un «plan» para evitar su candidatura y promover la «recolonización de América Latina», incluyendo la ruptura del MAS en Bolivia.

Sin embargo, la Embajada estadounidense en Bolivia rechazó categóricamente estas acusaciones cuando fueron formuladas inicialmente.

Las elecciones bolivianas del 17 de agosto se perfilan como un momento crucial para el futuro político del país, con la notable ausencia de quien fuera uno de los líderes más influyentes de la región durante más de una década.

La situación refleja las profundas divisiones políticas que atraviesa Bolivia y las tensiones históricas entre los sectores que apoyan a Morales y aquellos que consideran necesario el cambio político tras años de dominio del MAS.

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