Cochabamba, 27 julio 2026.- El expresidente de Bolivia Evo Morales volvió a desafiar la orden de aprehensión vigente en su contra al difundir un video en el que aparece conduciendo por su bastión político en el Trópico de Cochabamba y saludando a agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), quienes no ejecutaron la detención.
Las imágenes, grabadas desde el interior de un vehículo, muestran a Morales llegando a un punto de control antidrogas donde dos policías lo reconocen, conversan brevemente con él y le permiten continuar su recorrido. Durante el intercambio, el exmandatario comenta sobre la escasez de combustible y la pérdida del poder adquisitivo por la inflación.
“Nos está fregando el Gobierno, no hay gasolina y mira, el sueldo de ustedes pierde valor adquisitivo por la inflación”, expresó Morales en el video, antes de despedirse de los agentes con un apretón de manos.
Policías son investigados por no detener al expresidente
Tras la difusión del material, el Ministerio de Gobierno informó que abrió un proceso disciplinario contra los dos policías que aparecen en la grabación.
Los agentes fueron apartados temporalmente de sus funciones operativas y trasladados a dependencias de la Dirección General de la Felcn mientras se investiga un posible incumplimiento de órdenes institucionales.
Según las autoridades, los efectivos podrían haber incurrido en faltas relacionadas con la desobediencia de disposiciones del Comando General de la Policía Boliviana y el incumplimiento de mandatos administrativos.
Casi dos años sin ejecutar la orden judicial
El episodio volvió a poner bajo presión al Gobierno boliviano por la falta de ejecución de la orden de captura contra Morales, vigente desde hace casi dos años.
El exmandatario ha permanecido en el Trópico de Cochabamba, una región considerada su principal bastión político y sindical, donde cuenta con el respaldo de seguidores que han organizado mecanismos de protección para impedir su detención.
Desde esa zona, Morales ha mantenido una actividad pública constante: participa en reuniones políticas, recibe dirigentes y se moviliza por diferentes comunidades, mientras las autoridades han asegurado en varias ocasiones que cuentan con planes para arrestarlo.
Sin embargo, hasta ahora la Policía no ha logrado concretar la captura.
Acusación por presunta trata agravada de menores
La orden judicial contra Morales está relacionada con una investigación por presunta trata agravada de personas, vinculada a una acusación que sostiene que habría mantenido una relación con una menor de edad durante su mandato presidencial.
Según la Fiscalía, la investigación incluye documentos y testimonios que apuntan a una supuesta relación con una adolescente de 16 años en 2016 y al nacimiento de una hija producto de esa relación.
Morales no ha reconocido responsabilidad penal y sostiene que el proceso tiene motivaciones políticas destinadas a perjudicarlo.
El conflicto político alrededor del exmandatario
La situación de Morales se ha convertido en uno de los principales focos de tensión política en Bolivia. Sus seguidores denuncian persecución judicial, mientras sus opositores exigen que responda ante la Justicia.
El presidente Rodrigo Paz afirmó recientemente que el exmandatario deberá enfrentar el proceso judicial y cuestionó que continúe libre pese a la existencia de una orden de captura.
La aparición pública junto a agentes policiales vuelve a intensificar el debate sobre la capacidad del Estado para hacer cumplir las decisiones judiciales y sobre la influencia política que Morales mantiene en el país.








