Bogotá, 5 de julio de 2025.- El excanciller colombiano Álvaro Leyva negó categóricamente este sábado estar conspirando para derrocar al presidente Gustavo Petro, calificando de «absolutamente ridículo» que se le señale como golpista por el contenido de unas conversaciones privadas filtradas a la prensa.

En una entrevista publicada por la revista colombiana Semana, Leyva defendió su posición tras las revelaciones del diario español El País sobre supuestos contactos con círculos republicanos estadounidenses para ejercer presión internacional contra el mandatario colombiano.

«Una expresión tonta»

«Eso es lo más ridículo del mundo. Esa fue una conversación privada. Decir ‘sacar a ese tipo’ no es nada, es una expresión tonta», declaró Leyva, quien fue el primer canciller de Petro al inicio de su mandato. «Tengo unas cartas públicas en las que le digo al presidente que renuncie, con normas constitucionales en la mano. De tal forma que esa es una tontería, es un pésimo uso de unas grabaciones que ni siquiera pueden tomarse como prueba en un proceso penal», agregó.

El político conservador de 82 años se encuentra en el centro de una tormenta política desde el pasado domingo, cuando El País reveló, basándose en grabaciones de audio, que habría buscado ayuda en círculos republicanos de Estados Unidos para tumbar al mandatario, a quien ha acusado reiteradamente de tener problemas de adicción a las drogas.

«El país está desbaratado»

Leyva no ocultó su deseo de que Petro abandone el poder, pero insistió en que esto no constituye una conspiración golpista. «Lo que pasa es que aspiro a que el presidente se vaya. Se lo anticipo de una vez, creo que es una necesidad nacional, el país está desbaratado, requiere de un acuerdo nacional con todas las fuerzas vivas», declaró a Semana.

El excanciller explicó que un presidente puede dejar el cargo por diversas razones antes de que termine su mandato, que en el caso de Petro concluirá el 7 de agosto de 2026. «Se puede enfermar, cualquier cosa le puede pasar a un presidente elegido, se puede morir, por ejemplo. Entonces, ¿eso qué quiere decir? ¿Que hay que tener el cadáver hasta el último día de su mandato? No. Hay normas constitucionales, y no me voy a salir de esas normas», subrayó.

Los contactos en Washington

Según las revelaciones de El País, Leyva se habría reunido hace dos meses en Estados Unidos con el congresista republicano Mario Díaz-Balart, en un intento de acercarse al secretario de Estado Marco Rubio para ejercer «una presión internacional» contra Petro y facilitar que la vicepresidenta Francia Márquez asuma el poder.

Sin embargo, Leyva negó parcialmente estos contactos: «En ningún momento he hablado con senadores o representantes estadounidenses», declaró, añadiendo que al congresista Carlos Giménez, con quien supuestamente también habló, ni siquiera lo conoce.

Tanto Díaz-Balart como Giménez tacharon el lunes de «inventos» los señalamientos que los involucran en la supuesta trama contra Petro.

Relaciones históricas

No obstante, Leyva admitió tener una relación de larga data con la familia Díaz-Balart. «Tengo relación con los Díaz-Balart pero no es de ahora, sino de mucho tiempo atrás y, sobre todo, con Lincoln Díaz-Balart (hermano de Mario), quien murió», explicó.

El excanciller confirmó que conversó en Washington con Mario Díaz-Balart, pero aseguró que «el tema fue la necesidad de mejorar la relación bilateral porque Petro, en su locura, la daña cada vez más».

Respecto a Marco Rubio, actual secretario de Estado estadounidense, Leyva afirmó que no lo ha buscado, pero «eso sí, tengo unas ganas enormes de hablar con él sobre muchos temas», principalmente sobre paz mundial, dado su historial de participación en negociaciones del Gobierno colombiano con grupos guerrilleros.

Defensa de Francia Márquez

Sobre la posible participación de la vicepresidenta Francia Márquez en la supuesta conspiración, Leyva aseguró que nunca ha «hablado con ella sobre eso». «Yo, simplemente, dije que Francia Márquez es una digna sucesora, pero ahí no aparece nada que tenga que ver con un golpe de Francia Márquez, porque no necesita darlo», explicó.

El excanciller planteó un escenario hipotético: «Si se va Petro, si mañana dicen que Petro descansó en la paz del señor, ¿qué hacemos? Si mañana le da una enfermedad a Petro que no le permite gobernar, ¿qué hacemos? ¿Qué dice la Constitución? Que asume la vicepresidenta».

«Producto de una tragedia»

Al ser preguntado directamente si es golpista, Leyva respondió con vehemencia: «Golpista de qué, hombre. Si soy producto de una tragedia que es el golpe de Estado que le dieron a un gobernante constitucionalmente elegido y mi papá fue desterrado».

Leyva hizo referencia a su historia personal: es hijo de Jorge Leyva Urdaneta, quien fue ministro del presidente Laureano Gómez y se exilió con su familia en Estados Unidos tras el golpe de Estado de 1953, una experiencia que, según él, lo vacuna contra cualquier tentación golpista.

Un escándalo que sacude el gobierno

Esta controversia se produce en un momento de alta tensión política en Colombia, donde el gobierno de Petro enfrenta múltiples desafíos internos y externos. Las acusaciones contra Leyva han generado un intenso debate sobre los límites de la oposición política y los mecanismos constitucionales para el cambio de gobierno.

La situación pone en evidencia las profundas divisiones políticas que atraviesa Colombia y las tensiones que persisten entre sectores que apoyan y se oponen al actual gobierno progresista, en un contexto donde las relaciones con Estados Unidos también han sido objeto de fricción.

El caso Leyva seguirá siendo objeto de escrutinio político y mediático, mientras el gobierno de Petro busca mantener la estabilidad institucional en medio de las turbulencias políticas que caracterizan su mandato.

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