Toronto/Nueva York, 19 de abril.- El aumento sostenido del precio de los alimentos está impulsando a líderes políticos en Toronto y Nueva York a promover la creación de supermercados gestionados por el sector público, una propuesta que busca aliviar el impacto del costo de vida en millones de hogares.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha planteado un modelo en el que la ciudad asumiría los costos de construcción, alquiler e impuestos de las tiendas, trasladando ese ahorro a los consumidores, mientras que la gestión quedaría en manos de operadores privados.

En paralelo, el Ayuntamiento de Toronto aprobó recientemente una moción para desarrollar un programa piloto similar, cuyo diseño se presentará la próxima primavera. La iniciativa también ha sido respaldada a nivel federal por Avi Lewis, quien propone una red de supermercados públicos como parte de su agenda política.

Los defensores de estas medidas sostienen que permitirían ofrecer productos básicos a precios más bajos que las grandes cadenas privadas, en un contexto en el que la inflación alimentaria continúa presionando los presupuestos familiares. Según datos oficiales, los precios de los alimentos en Canadá han aumentado significativamente en el último año y se espera que sigan al alza.

Sin embargo, expertos advierten que el modelo enfrenta importantes desafíos. Michael von Massow, economista especializado en alimentos de la Universidad de Guelph, considera que los gobiernos carecen de la experiencia necesaria para operar en un sector con márgenes de beneficio muy reducidos y alta complejidad logística.

Además, señala que una red limitada de tiendas públicas difícilmente podrá competir con el poder de compra de las grandes cadenas, que negocian mejores precios gracias a su escala.

Otros especialistas, como Rial Carver, destacan que el éxito de estos proyectos dependerá en gran medida de la gestión y de modelos híbridos como las asociaciones público-privadas, que ya se utilizan en algunas comunidades para mantener servicios esenciales.

Por su parte, Errol Schweizer propone mirar al modelo de economatos militares en Estados Unidos, donde el gobierno subvenciona parte de los costos operativos, permitiendo ofrecer precios hasta un 25% más bajos.

Desde el sector minorista, Gary Sands advierte que centrarse únicamente en el comercio minorista no resolverá el problema de fondo y sugiere actuar sobre la cadena de suministro, incluyendo la reducción de costos logísticos y comisiones financieras.

En este contexto, el gobierno canadiense liderado por Mark Carney ha optado por medidas complementarias, como subsidios directos a los consumidores y ajustes fiscales, con el objetivo de mitigar el impacto del encarecimiento de los alimentos.

El debate sobre los supermercados públicos refleja la búsqueda de soluciones estructurales ante una crisis de asequibilidad que continúa intensificándose en América del Norte.

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