Bogotá, 11 de abril de 2026.- La crisis comercial entre Colombia y Ecuador escaló este viernes a un nuevo nivel luego de que el Gobierno colombiano anunciara el aumento de aranceles del 30 % al 100 % a las importaciones provenientes del país vecino, en respuesta directa a una medida similar adoptada por la administración del presidente Daniel Noboa.
La ministra de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Diana Marcela Morales, afirmó que la decisión se tomó tras “agotar todos los esfuerzos diplomáticos” sin lograr avances en las negociaciones. Según explicó, el endurecimiento comercial busca equilibrar las condiciones del mercado frente a lo que considera una medida unilateral de Quito que afecta a los productores colombianos.
El conflicto se enmarca en una creciente disputa económica y política entre ambos países, que mantienen una relación comercial históricamente sólida. En 2025, Colombia registró exportaciones hacia Ecuador por 1.846,7 millones de dólares, frente a importaciones por 830,1 millones, lo que le otorgó un superávit superior a los 1.000 millones de dólares, según datos de la Asociación Nacional de Comercio Exterior.
La escalada comenzó cuando el gobierno de Noboa impuso aranceles del 30 % en febrero, aumentándolos al 50 % en marzo y finalmente al 100 % en abril, argumentando preocupaciones por la seguridad en la frontera común de 586 kilómetros, donde operan grupos vinculados al crimen organizado y al narcotráfico.
Desde Bogotá, la administración del presidente Gustavo Petro considera que estas medidas vulneran los acuerdos de integración regional y ya ha presentado una demanda ante la Comunidad Andina, alegando violaciones al Acuerdo de Cartagena de 1969.
El conflicto comercial también se ha visto agravado por tensiones diplomáticas recientes. Las declaraciones de Petro calificando como “preso político” al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas provocaron la reacción inmediata de Noboa, quien las consideró un atentado contra la soberanía de su país. Como consecuencia, ambos gobiernos llamaron a consultas a sus respectivos embajadores, elevando aún más la tensión bilateral.
Analistas advierten que esta guerra comercial podría afectar gravemente a las economías de frontera, donde miles de pequeños comerciantes dependen del intercambio binacional. Además, no se descarta que el conflicto escale a otros sectores si no se logra una solución diplomática en el corto plazo.








