Redacción Internacional, 12 de junio de 2026.- Ucrania ha incrementado en los últimos días su campaña de ataques con drones contra infraestructuras energéticas y logísticas en territorio ocupado por Rusia, provocando una grave crisis de combustible en la península de Crimea, según informaciones procedentes de fuentes locales y análisis militares independientes.
Los ataques han impactado refinerías, depósitos de petróleo, oleoductos y convoyes de transporte de combustible en el corredor terrestre que conecta Rusia con Crimea, generando largas filas de automovilistas en gasolineras y restricciones en el suministro de gasolina en la región del mar Negro.
La situación ha derivado en lo que analistas describen como la peor escasez de combustible en Crimea desde su anexión por Rusia en 2014, en un contexto en el que el Kremlin ha reconocido dificultades para garantizar el abastecimiento y ha prometido medidas urgentes para estabilizar el suministro.
Las operaciones ucranianas se enmarcan en una estrategia sostenida de ataques de largo alcance destinados a debilitar la logística militar rusa, afectando tanto la producción como el transporte de combustible hacia las zonas ocupadas.
En este contexto, fuerzas ucranianas han intensificado también los ataques sobre el puente de Kerch y otras rutas clave que conectan la península con el territorio ruso, así como sobre infraestructuras ferroviarias y carreteras utilizadas para el suministro militar.
El conflicto en torno a Crimea, anexada por Rusia en 2014 tras una intervención militar y un referéndum no reconocido internacionalmente, continúa siendo uno de los puntos más sensibles de la guerra, especialmente por su valor estratégico como centro logístico y base naval.
Analistas citados por centros de estudios internacionales señalan que la combinación de ataques a refinerías dentro de Rusia y golpes a las rutas de transporte hacia Crimea está generando una presión creciente sobre la capacidad logística del ejército ruso en el frente sur.
Las consecuencias también se están dejando sentir en la población civil, con restricciones en la venta de combustible, sistemas de racionamiento y un incremento del precio de la gasolina en el mercado local. En algunos casos, las autoridades han limitado la cantidad de combustible que cada vehículo puede adquirir semanalmente mediante cupones.
El impacto económico se ha extendido al sector turístico, uno de los pilares de la economía de Crimea, donde se han reportado cancelaciones masivas de reservas hoteleras en las últimas semanas ante el temor de nuevas interrupciones y ataques.
Mientras tanto, el Kremlin ha evitado ofrecer detalles operativos sobre los daños sufridos, aunque reconoce públicamente la existencia de problemas de suministro. Voceros oficiales aseguran que se están adoptando medidas para garantizar la estabilidad del abastecimiento en la península.
A nivel militar, blogueros prorrusos han criticado la falta de respuesta preventiva ante los ataques, mientras otros sectores sugieren reforzar la escolta de convoyes de combustible y ampliar las operaciones contra infraestructuras ucranianas.
La intensificación de los ataques marca un nuevo episodio en la guerra iniciada hace más de cuatro años, en la que Ucrania busca no solo resistir la ofensiva rusa, sino también golpear su capacidad logística en profundidad.








