Washington, 22 Julio.- La escalada militar entre Estados Unidos e Irán sumó un nuevo capítulo este miércoles después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtiera que ordenará ataques contra infraestructura civil iraní cada vez que Teherán lance ofensivas contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo.

En un mensaje difundido en redes sociales, Trump aseguró que si Irán dispara misiles, drones o cualquier otro tipo de arma contra barcos que transitan por el estrecho, Estados Unidos responderá destruyendo puentes o plantas eléctricas iraníes. La amenaza llega en medio de una guerra que ya supera los diez días de bombardeos continuos y mantiene bloqueado en gran parte el tráfico marítimo por Ormuz.

La advertencia del mandatario se produce mientras la comunidad internacional observa con preocupación el aumento del impacto económico del conflicto. El cierre parcial del estrecho, por donde normalmente circula cerca del 20 % del petróleo y gas comercializados en el mundo, ha impulsado los precios internacionales del crudo y de los combustibles.

Continúan los ataques entre Estados Unidos e Irán

Durante la madrugada, fuerzas estadounidenses ejecutaron una nueva ronda de bombardeos sobre territorio iraní, alcanzando hangares militares y depósitos de drones, según informó Washington. En respuesta, Irán lanzó varios misiles hacia la ciudad jordana de Aqaba, próxima a la frontera con Israel.

Las autoridades de Jordania aseguraron haber interceptado cuatro misiles y varios drones iraníes antes de que impactaran en zonas habitadas. También se activaron alertas de seguridad en Baréin y en la ciudad saudí de Dammam ante el riesgo de nuevos ataques.

Mientras tanto, medios iraníes reportaron explosiones en distintas provincias del país. El Ministerio de Salud de Irán informó que los bombardeos estadounidenses de los últimos once días han dejado 53 fallecidos y cerca de 600 heridos, entre ellos mujeres y menores de edad.

La Guardia Revolucionaria iraní reiteró que mantendrá sus operaciones militares en represalia por las acciones estadounidenses.

Infraestructura civil, en el centro del conflicto

El intercambio de ataques ha comenzado a dirigirse contra instalaciones civiles consideradas estratégicas. Según Washington, Irán ha atacado infraestructuras energéticas y plantas desalinizadoras en países del Golfo Pérsico, mientras que la nueva amenaza de Trump apunta a puentes y centrales eléctricas iraníes.

Diversos organismos internacionales han recordado que el derecho internacional humanitario restringe este tipo de ataques cuando los objetivos no tienen un uso militar directo. El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó estos bombardeos contra infraestructura civil como «inaceptables».

Crece el impacto económico

El conflicto continúa afectando los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent superó los 94 dólares por barril, mientras aumentan las preocupaciones por el suministro energético global.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, informó además que el costo de la campaña militar supera ya los 37.500 millones de dólares, una cifra que incrementa la presión política sobre la administración estadounidense.

Diplomacia sin avances

Aunque Irán mantiene abiertos algunos canales diplomáticos a través de mediadores regionales, las negociaciones permanecen prácticamente paralizadas.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió que permitir que un país controle por la fuerza una vía marítima internacional como el estrecho de Ormuz establecería un precedente peligroso para el comercio mundial.

Por su parte, Trump volvió a mostrarse escéptico sobre una salida negociada e incluso dejó abierta la posibilidad de atacar Pickaxe Mountain, un complejo nuclear iraní en construcción ubicado cerca de Natanz, donde Teherán desarrolla parte de su programa de enriquecimiento de uranio.

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