Ottawa, 13 agosto.- Canadá y Estados Unidos volvieron este jueves a la mesa de negociación en Washington mientras intentan alcanzar un acuerdo comercial antes del 19 de agosto, fecha fijada por el presidente estadounidense Donald Trump para aplicar nuevos aranceles de hasta el 50 % a cientos de productos canadienses.
El ministro de Comercio entre Canadá y Estados Unidos, Dominic LeBlanc, y la principal negociadora comercial canadiense, Janice Charette, tienen previsto reunirse nuevamente con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
La reunión será la segunda entre los funcionarios esta semana y la cuarta en aproximadamente tres semanas, reflejo de la creciente presión para alcanzar un entendimiento antes de que entren en vigor las nuevas medidas arancelarias.
Estados Unidos ofrece reducir algunos aranceles
Fuentes citadas por medios canadienses señalan que Washington presentó el martes una nueva propuesta que contempla reducir algunos de los aranceles sectoriales actualmente aplicados a productos canadienses.
Sin embargo, la oferta no satisface las expectativas de Ottawa, que considera insuficiente la magnitud de las reducciones planteadas.
Las conversaciones se centran ahora en encontrar una fórmula que permita presentar al presidente Trump una posible vía hacia un acuerdo antes de la fecha límite.
Según fuentes conocedoras de las negociaciones, Estados Unidos también busca obtener acceso preferencial a minerales críticos de Canadá e incorporar al eventual acuerdo cuestiones relacionadas con la seguridad y la energía.
Ottawa evalúa concesiones
Canadá también analiza posibles concesiones para tratar de evitar la nueva ronda de aranceles.
Entre las alternativas bajo consideración figuran la eliminación de las restricciones que mantienen fuera de los comercios provinciales a determinadas bebidas alcohólicas estadounidenses, así como cambios en los aranceles de represalia aplicados a los automóviles estadounidenses.
Ottawa también estudia modificaciones relacionadas con algunos productos lácteos estadounidenses, uno de los temas más delicados en las conversaciones comerciales.
Washington sostiene que las medidas canadienses contra el alcohol, los vehículos y los productos lácteos forman parte de las prácticas que considera discriminatorias hacia los productos estadounidenses.
Canadá advierte sobre las consecuencias políticas
Funcionarios canadienses han transmitido a sus interlocutores estadounidenses que la entrada en vigor de los aranceles del 19 de agosto podría reducir considerablemente el margen político para continuar las negociaciones.
Según fuentes familiarizadas con las conversaciones, Ottawa considera que los nuevos aranceles podrían provocar un fuerte rechazo entre la población canadiense y dificultar cualquier acuerdo posterior.
El Gobierno del primer ministro Mark Carney busca evitar que las negociaciones se conviertan en un proceso en el que Canadá siga haciendo concesiones mientras recibe nuevas exigencias de Washington.
Ontario está dispuesto a levantar el veto al alcohol estadounidense
El primer ministro de Ontario, Doug Ford, señaló este jueves que estaría dispuesto a permitir nuevamente la venta de bebidas alcohólicas estadounidenses en la provincia si se alcanza un acuerdo que proteja los principales sectores económicos de Ontario.
Ford, crítico habitual de Trump, afirmó que aceptaría el regreso de los productos estadounidenses a los estantes de las tiendas siempre que el acuerdo contemple garantías para las industrias siderúrgica, automotriz, forestal, agrícola y manufacturera.
El dirigente también recordó que los aranceles impuestos por Washington terminan repercutiendo sobre los consumidores estadounidenses.
“Un arancel a Canadá es un impuesto al pueblo estadounidense”, sostuvo Ford.
Quebec mantiene su propia posición
En Quebec, la situación es ligeramente distinta.
La primera ministra Christine Fréchette ha señalado que la retirada de bebidas alcohólicas estadounidenses de los establecimientos de la Société des alcools du Québec (SAQ) continuará vigente hasta que se logre un acuerdo considerado justo para la provincia.
El Gobierno de Quebec ha insistido además en que la decisión sobre la comercialización de alcohol en la provincia corresponde exclusivamente a las autoridades provinciales.
“Quebec, y solo Quebec, tomará esa decisión”, señaló la oficina de Fréchette.
Una carrera contra el reloj
Las negociaciones llegan así a su etapa más intensa, con apenas unos días para evitar una nueva escalada de la guerra comercial entre Canadá y Estados Unidos.
LeBlanc y Greer trabajan en una posible propuesta que podría ser presentada a Trump antes del lunes, mientras Ottawa intenta equilibrar las demandas estadounidenses con la protección de sectores estratégicos de la economía canadiense.
El resultado de las conversaciones podría determinar no solo si entran en vigor los nuevos aranceles del 50 %, sino también el rumbo de la relación comercial entre los dos países y de la revisión del CUSMA.







