Montreal, 30 Mayo.- La aerolínea canadiense WestJet, la segunda más grande del país, enfrenta cuestionamientos por su política de contratación que exige el dominio del inglés a todos sus empleados, una práctica que ha derivado en que ninguno de sus aproximadamente 16.000 trabajadores actuales hable únicamente francés, según se reveló durante una comisión parlamentaria que analiza la protección de los derechos lingüísticos de los francófonos en Canadá.
La situación salió a la luz durante una sesión dedicada al estudio de las futuras regulaciones de la legislación que garantiza el derecho a trabajar y recibir servicios en francés en empresas privadas bajo jurisdicción federal. El tema surgió tras una pregunta formulada por el portavoz conservador para lenguas oficiales, Joël Godin, quien incluso bromeó sobre el asunto al señalar que, debido a sus limitaciones en inglés, no podría ser contratado por la compañía.
La revelación provocó un intenso debate entre legisladores sobre el equilibrio lingüístico dentro de la empresa. Representantes del Bloc Québécois cuestionaron si la exigencia obligatoria del inglés podría constituir una forma de discriminación hacia los trabajadores francófonos, especialmente cuando en Quebec la compañía exige sistemáticamente que su personal sea bilingüe para atender adecuadamente a los pasajeros en ambos idiomas oficiales.
Durante la audiencia, la vicepresidenta de WestJet, Lyne Chayer, defendió la política de la empresa argumentando que el servicio en francés es una prioridad en Quebec y que la aerolínea ha realizado importantes avances para mejorar la atención a los viajeros francófonos. Entre las medidas adoptadas mencionó la incorporación de menús bilingües, mejoras en la atención telefónica y contenidos en francés para los pasajeros.
Sin embargo, varios parlamentarios señalaron que existe un desequilibrio evidente, ya que la empresa permite la contratación de empleados que solo hablan inglés, mientras que en determinadas regiones exige obligatoriamente el bilingüismo.
Ante las críticas, el abogado de WestJet, Tristan Joanette, aseguró que un comité interno de francización examinará cuidadosamente la situación para determinar si la exigencia del inglés está plenamente justificada en todos los casos. Asimismo, reconoció que la empresa es consciente de la necesidad de revisar estos requisitos, especialmente en Quebec.
El debate se produce mientras el Parlamento canadiense trabaja en la elaboración de las regulaciones que acompañarán la aplicación de la ley destinada a reforzar el uso del francés en empresas privadas reguladas por el Gobierno federal, incluidas aerolíneas, bancos, compañías de telecomunicaciones y empresas de transporte interprovincial.
Según la propuesta actual, Quebec quedaría completamente cubierto por la normativa, mientras que Nuevo Brunswick sería la única otra provincia con cobertura total. En el resto del país se establecerían regiones específicas consideradas de fuerte presencia francófona.
WestJet también reconoció que uno de sus principales desafíos será reclutar más auxiliares de vuelo francófonos y ampliar los programas de formación lingüística para sus trabajadores actuales. Aunque la compañía afirma que le gustaría ofrecer servicios en francés en todas sus operaciones, admite que alcanzar ese objetivo requerirá una mayor disponibilidad de personal capacitado.
La normativa que actualmente estudian los legisladores podría entrar en vigor dentro de dos años tras su aprobación definitiva, marcando un nuevo capítulo en la protección de los derechos lingüísticos de las comunidades francófonas de Canadá.








