Ottawa, 18 Marzo.- La mayoría de los ciudadanos de Canadá considera que su gobierno debe mantenerse neutral frente a la guerra en Oriente Medio, según una encuesta de la firma Leger realizada a mediados de marzo.
El sondeo revela que el 67% de los canadienses cree que Ottawa no debería apoyar a ninguna de las partes en el conflicto con Irán, mientras que un 25% opina que el país debería alinearse con Estados Unidos e Israel.
En contraste, un 13% de los encuestados considera que Canadá debería respaldar a Irán, y otro 13% apuesta por una posición intermedia que implique apoyar a ambas partes.
El estudio también refleja divisiones internas: los votantes liberales y del Bloc Québécois se inclinan mayoritariamente por la neutralidad, mientras que los conservadores muestran mayor apoyo a una alianza con Estados Unidos e Israel. Asimismo, los hombres son más proclives que las mujeres a respaldar una intervención a favor de Washington y sus aliados.
Según el vicepresidente de Leger, Andrew Enns, estos resultados evidencian dudas entre la población sobre la legitimidad del conflicto y el respeto al derecho internacional, en un contexto marcado por decisiones del presidente estadounidense Donald Trump.
El rechazo a la guerra también es significativo: el 58% de los canadienses afirma oponerse a la campaña militar, frente a un 25% que la apoya.
Más allá del posicionamiento político, la encuesta refleja una elevada preocupación por las consecuencias del conflicto. El 91% teme el aumento de los precios de la gasolina y los alimentos, mientras que el 82% advierte sobre el riesgo de una recesión económica global que afecte el empleo en Canadá.
En el plano de seguridad, el 70% de los encuestados teme un mayor riesgo de ataques terroristas en territorio canadiense, y el 69% muestra preocupación por una posible implicación de las fuerzas armadas del país.
No obstante, existe respaldo a ciertas intervenciones específicas: cerca del 60% apoyaría el envío de tropas para defender a un país miembro de la OTAN, y más de la mitad vería con buenos ojos despliegues para proteger infraestructuras energéticas clave y rutas marítimas.
Finalmente, casi tres de cada cuatro canadienses consideran que el país debería aumentar su producción de petróleo y gas natural para compensar el impacto global de la guerra, reflejando la inquietud económica que domina la opinión pública ante la escalada del conflicto internacional.





