Kiev, 6 abril.– La guerra en Ucrania sigue escalando con un nuevo ataque nocturno de drones rusos sobre la ciudad portuaria de Odesa, que dejó un saldo de dos mujeres y un niño de 2 años muertos, además de cuatro personas rescatadas de los escombros y once hospitalizadas, entre ellas una mujer embarazada y dos menores, informó el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy.

Paralelamente, drones ucranianos de largo alcance impactaron instalaciones estratégicas en el puerto ruso de Novorossiisk, dañando un oleoducto, muelles y provocando incendios en cuatro tanques de productos petrolíferos. Ocho personas, incluidos dos niños, resultaron heridas en la ofensiva rusa.

Los bombardeos rusos recientes también afectaron ciudades como Jersón, Nikopol y Járkiv, dejando muertos y múltiples heridos, además de daños a edificios residenciales y farmacias. La infraestructura energética en Chernígov, Sumy, Járkiv y Dnipro sufrió ataques que dejaron más de 300.000 hogares sin electricidad.

Zelenskyy expresó preocupación por que la guerra en Oriente Medio está agotando las reservas de armas que Ucrania necesita, especialmente los sistemas antiaéreos Patriot de fabricación estadounidense. “Los socios deben reforzar la defensa antiaérea juntos para aumentar la tasa de intercepción de drones y misiles”, indicó.

Ucrania ha desarrollado drones capaces de alcanzar objetivos a 1.500 kilómetros dentro de territorio ruso, golpeando recientemente terminales petroleras y una fragata en el mar Negro, mientras que Rusia asegura haber derribado 50 drones ucranianos en la misma jornada.

La tensión entre ambos países continúa en aumento, y los esfuerzos de paz encabezados por Estados Unidos permanecen estancados, con Zelenskyy advirtiendo que “Rusia no tiene intención de detener su invasión”.

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