Teherán, 7 de abril.- El régimen de Irán ha instado a la población a formar cadenas humanas alrededor de infraestructuras energéticas clave, en especial centrales eléctricas, ante la inminente expiración del ultimátum lanzado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que amenaza con ataques masivos contra el país persa.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aseguró que millones de ciudadanos se han ofrecido como voluntarios para defender el país, llegando incluso a afirmar que él mismo está dispuesto a sacrificar su vida. Según el mandatario, cerca de 14 millones de iraníes han respondido a los llamados difundidos por medios estatales y campañas oficiales.
La convocatoria fue reforzada por altos funcionarios del régimen, que pidieron a jóvenes, estudiantes, deportistas y profesores rodear las plantas eléctricas, consideradas “activos nacionales”, en un intento de disuadir posibles bombardeos estadounidenses contra estas instalaciones estratégicas.
La tensión se produce en un contexto de escalada militar sin precedentes, con ataques aéreos que han impactado diversas zonas de Irán, incluyendo áreas residenciales de Teherán y puntos clave de la industria energética como la isla de Kharg. Estas acciones han dejado decenas de víctimas y han intensificado el temor a una ofensiva de mayor magnitud.
Desde Washington, Trump ha reiterado que, si Irán no reabre el estrecho de Ormuz dentro del plazo fijado, ordenará la destrucción de infraestructuras críticas, incluyendo puentes y centrales eléctricas, en cuestión de horas. El mandatario ha insistido en que “todo el país puede ser eliminado en una noche”, endureciendo aún más su retórica.
En respuesta, Teherán ha advertido que no cederá ante la presión y ha vinculado la reapertura del estrecho al levantamiento de sanciones económicas. Mientras tanto, las negociaciones diplomáticas continúan de forma indirecta, con mediadores internacionales intentando evitar una escalada mayor en la región.
La situación ha generado preocupación global, especialmente por el impacto en el mercado energético. El estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del petróleo mundial, permanece parcialmente restringido, lo que ha provocado un aumento considerable en los precios del crudo y ha elevado la incertidumbre económica a nivel internacional.
En paralelo, organismos internacionales y líderes mundiales han advertido que ataques contra infraestructura civil podrían violar el derecho internacional, incrementando el riesgo de una crisis humanitaria de gran escala si el conflicto continúa intensificándose.







