Washington (EE.UU.), 7 de abril.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este martes el tono de sus advertencias contra Irán al asegurar que el país atraviesa “uno de los momentos más importantes de la historia” y que “47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán a su fin”, en medio de la creciente escalada militar en la región.
El mandatario estadounidense afirmó, a través de su red social Truth Social, que un “cambio total y completo de régimen” podría abrir la puerta a una transformación profunda en la República Islámica, aunque también lanzó una advertencia de alto impacto al señalar que “toda una civilización podría desaparecer esta noche”.
Trump insistió en que no desea ese escenario, pero dejó claro que lo considera una posibilidad real ante la falta de avances en las negociaciones con Teherán. “No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá”, expresó, al tiempo que sugirió que un nuevo liderazgo en Irán podría dar paso a un futuro “revolucionariamente maravilloso”.
Las declaraciones se producen en un contexto de máxima tensión tras los recientes ataques contra infraestructuras estratégicas iraníes, que han afectado puentes, carreteras clave y redes ferroviarias en distintas regiones del país. Entre los objetivos alcanzados figura la zona de Kashan, en el centro de Irán, donde un ataque dejó víctimas mortales, así como rutas vitales en provincias como Qom y Azerbaiyán Oriental.
Asimismo, la ofensiva alcanzó la isla de Kharg, principal terminal petrolera iraní, golpeando directamente uno de los pilares económicos del país y aumentando la presión internacional sobre el régimen.
En paralelo, la Casa Blanca mantiene su estrategia centrada en el control del estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave para el comercio mundial de petróleo. Trump ha reiterado que, si fracasan las negociaciones en curso, Estados Unidos avanzará militarmente para garantizar la reapertura de esta vía estratégica.
El presidente también dejó entrever posibles medidas económicas posteriores a una eventual victoria, como la imposición de peajes a los buques petroleros que transiten por la zona, en un intento por reforzar la influencia estadounidense en el mercado energético global.
Mientras tanto, los esfuerzos diplomáticos continúan a contrarreloj para evitar una escalada mayor en Oriente Medio. Sin embargo, el endurecimiento del discurso de Washington y la intensificación de las operaciones militares mantienen a la comunidad internacional en alerta ante un conflicto de consecuencias imprevisibles.








