Toronto (Canadá), 7 de abril.- El mercado inmobiliario canadiense comienza a mostrar señales de enfriamiento en las ciudades más caras del país, pero la esperada caída de precios no está siendo suficiente para aliviar la crisis de acceso a la vivienda, especialmente para quienes intentan comprar por primera vez.

Un informe reciente de TD Economics prevé una leve disminución del 0,3 % en los precios de la vivienda a nivel nacional durante 2026, con descensos más marcados en provincias como Ontario y Columbia Británica. Sin embargo, los expertos coinciden en que esta corrección es insuficiente frente al fuerte incremento acumulado durante décadas.

Según datos de Statistics Canada, los salarios reales en el país crecieron apenas un 20 % entre 1981 y 2024, mientras que los precios de la vivienda aumentaron más de un 163 % en el mismo periodo, evidenciando una brecha estructural que sigue dificultando el acceso al mercado.

Aunque las tasas de interés han bajado desde los niveles máximos de 2023, cuando alcanzaron el 5 %, todavía se sitúan por encima de los niveles previos a la pandemia, lo que mantiene elevadas las cuotas hipotecarias. Actualmente, la tasa del Banco de Canadá ronda el 2,25 %, lejos del mínimo histórico del 0,25 % registrado durante la crisis sanitaria.

En paralelo, algunas medidas gubernamentales buscan incentivar la compra. En Ontario, el primer ministro Doug Ford anunció la eliminación temporal del impuesto HST en viviendas nuevas de hasta un millón de dólares, lo que podría suponer un ahorro de hasta 130.000 dólares para ciertos compradores. Aun así, los especialistas consideran que estas iniciativas no atacan el problema de fondo.

Expertos como Andrey Pavlov, de la Universidad Simon Fraser, advierten que la clave está en una combinación de crecimiento sostenido de ingresos y estabilidad en los precios, algo que todavía no se ha logrado. Además, el enfriamiento del mercado ha comenzado a frenar nuevos proyectos de construcción, lo que podría generar una futura escasez de oferta y presionar nuevamente los precios al alza.

Por su parte, Thomas Davidoff, de la Universidad de Columbia Británica, sostiene que los altos costos de construcción y financiamiento continúan siendo un obstáculo, y considera que el mercado actual no representa una oportunidad clara para compradores primerizos. De hecho, señala que en muchos casos resulta más conveniente seguir alquilando.

El indicador de asequibilidad del Royal Bank of Canada se situó en el 52,4 % a finales de 2025, lo que implica que más de la mitad del ingreso familiar promedio se destina a cubrir el costo de una vivienda. Aunque esta cifra ha mejorado respecto al pico del 63 % en 2023, sigue muy por encima de niveles históricos como el 41 % registrado en 2015.

En este contexto, expertos como Paul Kershaw advierten que las generaciones más jóvenes enfrentan un escenario estructuralmente desfavorable. Según su análisis, los millennials y la Generación Z difícilmente accederán al mercado en condiciones similares a las de generaciones anteriores, debido a un sistema que prioriza la estabilidad del valor inmobiliario sobre la accesibilidad.

Ante este panorama, crece el debate sobre la necesidad de políticas públicas más profundas, que incluyan subsidios al alquiler, reducciones fiscales y medidas para aliviar el costo de vida, en un intento por equilibrar una balanza que, por ahora, sigue inclinada en contra de los nuevos compradores.

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