Teherán, 22 ene.- El régimen iraní admitió este miércoles que al menos 3.117 personas murieron durante las protestas que estallaron a finales de diciembre, un reconocimiento que marca la primera cifra oficial tras semanas de represión violenta, aunque observadores independientes aseguran que el número real podría superar los 25.000.
Según Ali Akbar Pourjamshidian, secretario del Consejo de Seguridad Nacional, 2.427 de los fallecidos son considerados “mártires”, incluyendo civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, mientras que otros 690 fueron clasificados como “terroristas, alborotadores y atacantes de instalaciones militares”.
Activistas de derechos humanos, como Mahmood Amiry-Moghaddam, director de Iran Human Rights (IHR), han cuestionado la veracidad de estas cifras y alertan que todas las evidencias disponibles apuntan a que el verdadero número de muertos es mucho más alto, debido al uso de munición real, disparos desde tejados y ataques selectivos contra mujeres y menores. La Human Rights Activists News Agency (HRANA) ha elevado la cifra de muertos verificados a 4.560, aunque reconoce que la recopilación de datos es difícil debido al estricto apagón de internet y telefonía impuesto por el régimen, que ha durado más de 300 horas desde el 8 de enero.
Las protestas comenzaron por la subida del costo de vida y la crisis económica, agravada por las sanciones internacionales, y se convirtieron rápidamente en un desafío al liderazgo clerical de Irán. Las fuerzas de seguridad respondieron con represión directa, bloqueos de comunicaciones y ataques violentos contra manifestantes, provocando indignación tanto dentro como fuera del país.
Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Hengaw han documentado ataques específicos contra mujeres y menores, confirmando la muerte de al menos 42 mujeres a manos de fuerzas estatales. Videos filtrados muestran morgues saturadas, cuerpos con heridas de bala y familiares intentando identificar a los fallecidos.
Mientras tanto, la tensión con Estados Unidos se mantiene. El canciller iraní, Abbas Araqchi, advirtió que Irán respondería con toda su fuerza ante cualquier ataque, y el presidente Donald Trump reiteró que cualquier agresión recibirá una respuesta fulminante.
Amiry-Moghaddam hizo un llamado a la comunidad internacional para implementar mecanismos que protejan a los civiles iraníes y sancionen a los responsables de la represión. El verdadero costo humano de las protestas aún no se conoce por completo, pero ya constituye uno de los episodios más letales en décadas dentro del país.








