Mascate, 13 agosto.- El derrame de petróleo provocado por el petrolero Caroline Bezengi, un buque sancionado por transportar crudo ruso, continúa extendiéndose frente a las costas de Omán y ya cubre una superficie superior a 2.000 kilómetros cuadrados, según análisis de imágenes satelitales y reportes de organismos internacionales.
El petrolero, perteneciente a la denominada “flota fantasma” utilizada para transportar petróleo ruso, permanece encallado y parcialmente sumergido frente a una isla omaní que forma parte de una reserva natural marina.
La magnitud de la mancha ha generado preocupación entre organizaciones ambientales y autoridades marítimas, especialmente después de que el hidrocarburo alcanzara tierra firme, según informó la agencia de transporte marítimo de Naciones Unidas a Reuters.
El especialista en análisis de derrames de petróleo John Amos calculó, a partir de imágenes satelitales, que la mancha supera actualmente los 2.000 kilómetros cuadrados.
El Caroline Bezengi permanece encallado
El Caroline Bezengi transportaba aproximadamente 800.000 barriles de petróleo ruso cuando encalló el pasado 30 de junio frente a una isla de Omán.
El buque había informado por primera vez de problemas durante su navegación frente a las costas de Yemen el 8 de junio.
Fuentes marítimas señalaron que aparentemente se produjo una explosión a bordo, aunque hasta ahora ninguna organización o país ha asumido la responsabilidad por el incidente.
La embarcación realizaba un viaje desde Rusia hacia India y atravesó durante su recorrido varias zonas consideradas de alto riesgo debido a conflictos armados y tensiones regionales.
Una ruta marcada por zonas de conflicto
El petrolero partió en abril desde Novorossiysk, en el mar Negro, uno de los principales puertos utilizados para las exportaciones rusas de petróleo.
El buque formaba parte de la llamada flota fantasma, una red de embarcaciones empleada por Rusia para mantener sus exportaciones energéticas pese a las sanciones internacionales.
Ucrania ha atacado anteriormente embarcaciones relacionadas con esta red, en el marco de la guerra que mantiene con Rusia.
Después de abandonar el mar Negro, el Caroline Bezengi atravesó el canal de Suez a finales de mayo y continuó su recorrido hacia el mar Arábigo, pasando posteriormente frente a Yemen.
Esa zona se encuentra en el centro de una compleja situación de seguridad debido a las operaciones de los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, y al conflicto regional que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán.
El petróleo alcanza una reserva natural
El derrame resulta especialmente preocupante por la ubicación del barco. El Caroline Bezengi quedó atrapado cerca de una reserva natural marina de Omán, donde el crudo puede afectar ecosistemas costeros y especies marinas.
La llegada del hidrocarburo a tierra aumenta además el riesgo de contaminación de playas, zonas rocosas y hábitats costeros.
Las imágenes satelitales muestran al petrolero inclinado y parcialmente hundido, mientras una extensa mancha oscura se aleja de la embarcación y se desplaza por las aguas del golfo Pérsico.
La dimensión del vertido ha llevado a especialistas a advertir que podría convertirse en uno de los accidentes petroleros más graves de los últimos años si la fuga continúa.
Las sanciones complican la respuesta
La operación para contener el derrame enfrenta además obstáculos relacionados con el régimen internacional de sanciones, seguros marítimos y transporte de petróleo ruso.
Aseguradoras y analistas han advertido que la compleja combinación de normas sobre sanciones, zonas de conflicto y responsabilidades por contaminación puede dificultar el acceso al buque y retrasar las operaciones necesarias para detener la fuga.
La situación también pone de relieve los riesgos asociados con la llamada flota fantasma, integrada por embarcaciones que operan bajo estructuras de propiedad y seguros más complejas y que han adquirido mayor protagonismo desde la imposición de restricciones internacionales al petróleo ruso.
Mientras el Caroline Bezengi permanece encallado frente a Omán, expertos y organizaciones ambientales siguen analizando imágenes satelitales para determinar la evolución de la mancha de crudo, que ya se extiende sobre miles de kilómetros cuadrados.
La prioridad ahora es contener el derrame antes de que la contaminación alcance nuevas zonas de la reserva marina y provoque daños ambientales de mayor alcance.








