Ottawa, 22 ene.- La primera jornada de puertas abiertas celebrada en Ottawa sobre el plan del gobierno federal para desarrollar una red ferroviaria de alta velocidad dejó patente tanto el entusiasmo ciudadano como las inquietudes sobre el futuro de uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de Canadá en décadas. Los asistentes opinaron sobre aspectos clave que van desde la ubicación de la estación en la capital hasta la viabilidad a largo plazo de las distintas fases del proyecto.
El encuentro, organizado por Alto, la corporación de la Corona encargada de supervisar la iniciativa, tuvo lugar el miércoles en el Centro de Innovación de Bayview Yards y forma parte de una serie de sesiones públicas destinadas a recopilar aportes de la ciudadanía antes de avanzar en decisiones estratégicas.
La propuesta contempla una red ferroviaria de aproximadamente 1.000 kilómetros, que conectaría Toronto con la ciudad de Quebec, con trenes capaces de alcanzar velocidades de hasta 300 kilómetros por hora, lo que transformaría radicalmente el transporte interurbano en el corredor más poblado del país.
La primera fase del proyecto, de unos 200 kilómetros, uniría Montreal y Ottawa, un tramo considerado prioritario por su alta demanda y su relevancia política y económica.
Entre los asistentes estuvo Timothy Young, quien viaja entre Ottawa y Toronto un par de veces al mes y expresó su optimismo ante la iniciativa. A su juicio, el tren de alta velocidad hará que desplazarse entre ciudades sea “mucho más fácil y rápido”. Young calificó de “emocionante” poder conocer en detalle los planes preliminares presentados durante la jornada.
Un sentimiento similar expresó Kyler Nguyen, estudiante de Peterborough que actualmente reside en Ottawa, quien destacó el impacto positivo que tendría el proyecto en la movilidad regional. “Una vez que esto esté en funcionamiento, podré moverme muy rápido de un lugar a otro”, señaló.
Sin embargo, no todas las voces fueron plenamente optimistas. Ben Hammer, con amplia experiencia viajando entre Halifax y Ottawa durante la última década, manifestó su preocupación de que las fases futuras del proyecto puedan quedar inconclusas si gobiernos posteriores consideran que los costos son excesivos. “El riesgo es que se inicie con fuerza, pero no se complete”, advirtió.
Otra inquietud recurrente fue la integración del tren de alta velocidad con el transporte público local. Dina Sokoloff, residente de Ottawa, subrayó la importancia de que la futura estación esté bien conectada con el sistema de tren ligero (LRT) de la ciudad para maximizar su utilidad y reducir la dependencia del automóvil.
Uno de los temas centrales de la jornada fue precisamente la ubicación de la estación de Ottawa, una decisión que aún no está tomada. Jim Morrison defendió la idea de situarla en la antigua Union Station, en el centro de la ciudad, edificio que actualmente alberga al Senado de Canadá. Según Morrison, esta opción permitiría “atraer a los turistas directamente al corazón de la capital”.
Por su parte, Ella Sabourin hizo hincapié en la necesidad de minimizar el impacto ambiental del proyecto y pidió que tanto la ruta como la estación se diseñen con criterios de sostenibilidad. Además, reclamó una consulta adecuada con las comunidades indígenas, recordando la importancia de respetar los territorios tradicionales. “En última instancia, esta no es nuestra tierra, y debemos ser conscientes de ello”, afirmó.
La elevada asistencia obligó a los organizadores a abrir las puertas antes de lo previsto, con numerosos ciudadanos esperando para ingresar y otros enfrentando dificultades para encontrar estacionamiento, una señal clara del interés que despierta la iniciativa.
Peter Paz, director senior de gobierno y relaciones públicas de Alto, explicó que los comentarios recogidos durante estas jornadas serán fundamentales para definir los próximos pasos del proyecto. “Estas opiniones nos ayudarán a orientar la toma de decisiones”, aseguró.
Alto tiene previsto realizar más sesiones públicas en Ontario y Quebec durante los próximos tres meses, incluidas dos adicionales programadas para este jueves en Ottawa. Según el calendario preliminar, la construcción del tramo Montreal-Ottawa podría comenzar en 2029, siempre que se superen las fases de planificación, consulta y aprobación necesarias.
El proceso de participación ciudadana marca así un paso clave en un proyecto que promete transformar la movilidad interurbana en Canadá, pero que también enfrenta importantes desafíos financieros, ambientales y políticos antes de convertirse en realidad.



