TOKIO, 20 julio. – Las encuestas a pie de urna proyectan que la coalición gobernante de Japón podría perder la mayoría en la Cámara Alta del parlamento, tras iniciarse el recuento de votos a las 20:00 hora local (11:00 GMT) en unos comicios parciales decisivos para la viabilidad del gobierno en minoría del primer ministro Shigeru Ishiba.
Los aproximadamente 44,700 centros de votación habilitados en todo el territorio japonés permanecieron abiertos durante trece horas para estos comicios donde están en juego 125 escaños de la Cámara Alta, equivalentes a la mitad de sus 248 asientos más una vacante adicional.
El Partido Liberal Democrático (PLD) de Ishiba y su socio de coalición, el budista Komeito, necesitaban obtener al menos 50 escaños conjuntamente para garantizar la mayoría simple y reducir su dependencia de partidos minoritarios que, aunque apoyaron su investidura, han mostrado creciente combatividad.
Sin embargo, las encuestas realizadas por los principales medios del país, incluyendo la cadena pública NHK, sugieren que los socios gubernamentales tendrán serias dificultades para cumplir este objetivo, en un clima de creciente descontento ciudadano por la escalada en el costo de vida, la ausencia de logros destacables del ejecutivo de Ishiba y las tensiones comerciales pendientes con Estados Unidos.
Los primeros sondeos vaticinan que la coalición del PLD y Komeito obtendrán entre 32 y 51 escaños, una disminución significativa respecto a los 66 que controlaban anteriormente en esta mitad de la cámara.
Específicamente, se estima que el PLD conseguirá entre 27 y 41 escaños, comparado con los 52 que tenía previamente, lo que podría representar su mínimo histórico por debajo de los 36 escaños. Por su parte, Komeito retendría entre 6 y 12 asientos, frente a los 14 que ostentaba antes de las elecciones.
Si el PLD pierde también la mayoría en la Cámara Alta, después de haberla perdido en la Cámara Baja durante las elecciones generales de octubre pasado, sería la primera vez que esto ocurre desde la fundación del partido en 1955, marcando un precedente histórico en la política japonesa.
Las encuestas preliminares indican que la principal fuerza opositora, el Partido Constitucional Democrático de Japón (PCD) del expresidente Yoshihiko Noda, aumentaría su presencia parlamentaria al obtener entre 18 y 30 escaños, superando los 22 que tenía anteriormente.
El Partido Democrático para el Pueblo (PDP) experimentaría un crecimiento significativo al aglutinar entre 14 y 21 escaños, un incremento notable respecto a los 4 que ostentaba antes de los comicios.
Paralelamente, el populista Sanseito, que ha centrado su campaña en consignas como «Los japoneses primero» y ha alimentado un discurso abiertamente xenófobo, obtendría entre 10 y 22 escaños según las encuestas, un salto considerable desde el único escaño que tenía previamente.
Las elecciones se desarrollaron durante una jornada dominical soleada en el país asiático, coincidiendo con un fin de semana largo debido al festivo del Día del Mar que se observará el lunes.
Según datos de NHK, dos horas antes del cierre de colegios electorales la participación alcanzaba el 26.65%, que sumado al voto anticipado hasta el sábado totalizaba aproximadamente 51% de participación, ligeramente inferior al 52.05% registrado en las elecciones anteriores de 2022.
La pérdida del control de la Cámara Alta supondría un nuevo revés devastador para el primer ministro Ishiba, quien ha calificado tal escenario como una derrota, y podría desencadenar llamamientos para su dimisión desde su propio partido como responsable de los resultados electorales.








