Ginebra, 27 jun.- El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó este jueves que la hipótesis de que el virus de la COVID-19 se originara por una fuga en un laboratorio “sigue sobre la mesa”, tras la publicación del último informe del Grupo Asesor Científico sobre los Orígenes de Nuevos Patógenos (SAGO), que investiga el origen de la pandemia desde 2021.
Tedros lamentó que ni China ni otros países hayan proporcionado toda la información necesaria para resolver definitivamente el enigma sobre el origen del SARS-CoV-2, lo que mantiene abiertas las cuatro principales hipótesis: transmisión zoonótica, accidente de laboratorio, contagio en la cadena alimentaria o manipulación deliberada en laboratorio.
“Todas las hipótesis siguen sobre la mesa”, recalcó Tedros. “Seguimos pidiendo a China y a cualquier otro país que tenga información sobre los orígenes de la COVID-19 que la compartan, para proteger al mundo frente a futuras epidemias”.
Falta de cooperación de China y otros países
Tedros denunció la falta de colaboración de Pekín, que aún no ha entregado datos sobre cientos de secuencias genéticas de los primeros infectados ni información detallada sobre los animales vendidos en el mercado de Wuhan, donde se detectaron los primeros casos.
Asimismo, aseguró que la OMS ha solicitado acceso a informes de inteligencia de países como EE. UU. o Alemania, sin recibir respuesta.
Por su parte, la viróloga sudafricana Marietjie Venter, presidenta del grupo SAGO, explicó que la hipótesis zoonótica sigue siendo la más probable en base a los datos científicos disponibles. No obstante, aclaró que no puede haber una conclusión definitiva mientras no se facilite la información requerida.
“Buena parte de la información necesaria para evaluar la hipótesis del accidente de laboratorio no fue suministrada, así que esa posibilidad no puede investigarse ni excluirse”, señaló Venter.
También apuntó que informes sobre una posible manipulación deliberada del virus “no están respaldados por la evidencia científica actual”, pero insistió en que toda hipótesis será reevaluada si surgen nuevos indicios.
Discrepancias internas y presiones políticas
El informe publicado este viernes por la OMS revela, además, divisiones dentro del propio grupo de expertos. Uno de sus miembros abandonó el equipo esta semana y otros tres solicitaron que sus nombres no aparecieran en el documento final, debido a desacuerdos metodológicos y científicos.
“Comprender cómo empieza cualquier epidemia es esencial para evitar futuros brotes. Es un imperativo moral en honor a quienes perdieron la vida”, concluyó Tedros.
La pandemia de COVID-19, que causó al menos 20 millones de muertes y pérdidas económicas superiores a los 3 billones de dólares, sigue sin una respuesta concluyente sobre su origen más de cuatro años después del primer brote en Wuhan, China. La OMS reclama ahora un compromiso transparente y global para cerrar este capítulo crucial de la salud pública mundial.








