Washington, 21 julio.- El Gobierno de Estados Unidos aseguró que no permanecerá indiferente ante el avance de la represión política en Nicaragua, luego de que el dictador Daniel Ortega afirmara que en el país “no volverán a haber elecciones” para impedir que la oposición pueda llegar al poder.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, rechazó las declaraciones del mandatario nicaragüense y afirmó que la administración del presidente Donald Trump y la comunidad internacional actuarán frente al endurecimiento del régimen sandinista.

“La Administración Trump y la comunidad internacional no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura de Murillo-Ortega profundiza la represión en el país y fabrica inestabilidad que amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos”, señaló Rubio en un mensaje publicado en la red social X.

El jefe de la diplomacia estadounidense agregó que la decisión de Ortega de eliminar cualquier posibilidad de alternancia política demuestra “su miedo a la voluntad del pueblo nicaragüense”.

EE.UU. denuncia el fin de la competencia electoral en Nicaragua

La Embajada de Estados Unidos en Nicaragua también difundió el mensaje de Rubio y cuestionó las declaraciones del líder sandinista, al considerar que representan un reconocimiento abierto del carácter autoritario del Gobierno.

“Daniel Ortega y Rosario Murillo han abandonado incluso la pretensión de consentimiento popular”, señaló la representación diplomática estadounidense, que defendió el derecho de los nicaragüenses a elegir libremente a sus gobernantes.

La embajada instó además a la comunidad internacional a coordinar esfuerzos para demostrar al régimen de Managua que no puede mantener relaciones normales con otros países mientras “socava los principios fundamentales del hemisferio democrático”.

Ortega descarta nuevas elecciones con oposición

Las declaraciones de Washington responden a un discurso pronunciado por Ortega durante la conmemoración del 47 aniversario de la revolución sandinista, donde afirmó que Nicaragua no volverá a celebrar procesos electorales que puedan poner en riesgo el control del oficialismo.

“Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder”, declaró el dirigente de 80 años.

Ortega gobierna Nicaragua desde 2007 y, junto con su esposa Rosario Murillo, controla las principales instituciones del Estado. La pareja ha sido acusada por organismos internacionales y opositores de eliminar la competencia política mediante la persecución de adversarios, encarcelamientos y exilios forzados.

La reforma constitucional que fortaleció el poder de Ortega y Murillo

En febrero de 2025 entró en vigor una reforma constitucional impulsada por el régimen que modificó la estructura del Estado nicaragüense y creó la figura de “copresidenta” para Rosario Murillo, quien anteriormente ocupaba la vicepresidencia.

La reforma amplió el mandato presidencial de cinco a seis años, permitió una mayor concentración de poder en el Ejecutivo y redujo los contrapesos institucionales.

Organismos como la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos y la Unión Europea han expresado críticas contra estos cambios, al considerar que afectan la separación de poderes y las garantías democráticas.

Elecciones previstas y futuro incierto

Nicaragua tenía previsto celebrar elecciones generales en noviembre de 2026, pero la modificación constitucional amplió el período presidencial, por lo que el calendario electoral podría trasladarse hasta 2027.

El Departamento de Estado estadounidense también ha señalado que Rosario Murillo asumió el cargo de “copresidenta” sin haber sido elegida mediante votación popular, acusándola de buscar consolidar una estructura de poder familiar.

La nueva confrontación entre Washington y Managua aumenta la presión internacional sobre el régimen sandinista, mientras organizaciones opositoras denuncian un cierre definitivo del espacio democrático en Nicaragua.


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