Thunder Bay, 21 Julio.- Los incendios forestales que afectan al norte de Ontario han alcanzado niveles sin precedentes y son considerados por autoridades locales como una de las mayores amenazas actuales para Canadá, mientras cientos de bomberos trabajan diariamente para proteger comunidades cercanas a las llamas.
Más de 600 bomberos participan en las labores de combate contra los incendios que avanzan con rapidez debido a las altas temperaturas, la sequedad del terreno y las condiciones climáticas extremas que han elevado el riesgo en varias zonas de la provincia.
En el municipio de Neebing, cerca de Thunder Bay, equipos de emergencia enfrentaron durante cuatro días el incendio denominado Thunder Bay 58, que llegó a ubicarse a solo tres kilómetros de varias viviendas.
El jefe del Departamento de Bomberos de Neebing, Mark Shruiff, explicó que la magnitud del incendio obligó inicialmente a limitar las operaciones por motivos de seguridad.
“No pudimos enviar ningún equipo el lunes debido al tamaño del incendio; no era seguro para nuestros bomberos”, señaló.
Un incendio nunca antes visto en la región
Entre 30 y 35 bomberos voluntarios participaron en la emergencia, que Shruiff comparó con otros grandes desastres naturales como inundaciones, tornados o huracanes.
El responsable de bomberos aseguró que su departamento nunca había enfrentado una situación similar en la zona y advirtió que las condiciones actuales representan un desafío creciente para Canadá.
“Esta es la mayor amenaza para Canadá, especialmente para el norte de Ontario. Lamentablemente, esta es la nueva normalidad”, afirmó.
Según explicó, el aumento de las temperaturas y la sequedad del suelo hacen que incluso una pequeña fuente de ignición pueda provocar nuevos incendios.
“Una sola colilla de cigarrillo podría provocar un nuevo incendio”, alertó.
Comunidades bajo amenaza y evacuaciones
El incendio obligó a los equipos de emergencia a realizar recorridos casa por casa para informar a los residentes cuando se emitieron órdenes de evacuación.
La jefa de bomberos de Nolalu, Sarah Shoemaker, destacó que la principal diferencia respecto a años anteriores es la cercanía de las llamas a las zonas habitadas.
“Todos los años esperamos incendios forestales, pero este año la diferencia es que están extremadamente cerca de las casas”, explicó.
El fuego llegó a extenderse por casi 30 hectáreas, afectando una zona donde los residentes enfrentaron una situación considerada inédita.
Por su parte, el bombero voluntario Kelly Patterson aseguró que nunca había visto un incendio de semejante magnitud durante su carrera.
“Es un gran desafío físico y estar en el terreno es muy estresante”, afirmó, al describir cómo árboles de entre 15 y 18 metros de altura quedaron completamente envueltos por las llamas.
Bomberos celebran el control del incendio, pero mantienen la alerta
Después de varios días de intenso trabajo, el incendio Thunder Bay 58 fue declarado bajo control, generando alivio entre los habitantes y los equipos de emergencia.
Shruiff destacó que algunos bomberos trabajaron jornadas de hasta 17 horas diarias y agradeció el apoyo recibido del Ministerio de Recursos Naturales.
A pesar de la mejora temporal, las autoridades mantienen la advertencia de que el peligro continúa en otras áreas de Ontario.
Shoemaker señaló que las lluvias recientes ayudaron a reducir parcialmente el riesgo, pero pidió mantener la vigilancia y prestar atención a la calidad del aire, que podría empeorar nuevamente debido al humo de otros incendios activos.
La temporada actual de incendios forestales en Canadá refuerza las preocupaciones sobre el impacto del cambio climático y la posibilidad de que eventos extremos como estos se conviertan en una realidad recurrente para las comunidades del norte del país.








