Caracas, 29 mayo.- El sector mayoritario de la oposición en Venezuela, junto a sus principales líderes María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, ha propuesto este jueves la apertura de una negociación política “seria, firme y responsable” con el Gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, con el acompañamiento de Estados Unidos, con el objetivo de avanzar hacia la restauración del orden democrático en el país.

En un comunicado difundido a través de redes sociales, la alianza opositora planteó que el proceso debería estar orientado a la celebración de una elección presidencial libre, transparente y soberana, bajo supervisión internacional. Según el texto, este mecanismo sería clave para encaminar una transición política en Venezuela tras años de crisis institucional.

La propuesta incluye además la necesidad de conformar un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) integrado por “personalidades independientes y respetables”, así como la elaboración de un calendario electoral “viable y verificable” que garantice condiciones de competencia equitativas para todos los actores políticos.

Entre las condiciones planteadas por la oposición también se encuentran una serie de gestos previos que permitan generar confianza en el proceso, como la liberación de los llamados presos políticos —tanto civiles como militares— y el retorno seguro de los exiliados. Asimismo, se exige la normalización del espacio cívico y político, incluyendo el desmantelamiento de estructuras represivas y grupos armados ilegales.

El bloque opositor también ha propuesto la creación de un “gran acuerdo nacional para la recuperación de la república”, con participación de sectores sociales, económicos, religiosos y académicos, tanto dentro como fuera del país. Este pacto, según el comunicado, serviría como base para la gobernabilidad democrática, la recuperación económica y la reconciliación nacional.

En el mismo pronunciamiento, titulado “Manifiesto de Panamá”, la oposición destacó la importancia de mantener una estrategia unificada y coordinada con aliados internacionales, al tiempo que reconoció el respaldo del plan de tres fases impulsado por Estados Unidos —estabilización, recuperación y transición— para el caso venezolano.

El documento concluye señalando que Venezuela atraviesa un momento decisivo en su historia republicana y que la unidad política es “la herramienta más poderosa” para alcanzar una transición hacia la libertad y la democracia.

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