Caracas, 10 ago.- Un taller especializado en la fabricación de prótesis en Venezuela se prepara para atender a las personas que sufrieron amputaciones como consecuencia de los devastadores terremotos que sacudieron al país, mientras varias organizaciones buscan recaudar fondos para cubrir sus tratamientos.
Aunque todavía no existen cifras oficiales sobre el número de amputados provocados por los sismos, estimaciones basadas en información proporcionada por médicos apuntan a que podrían ser entre 100 y 200 personas, explicó Bianca Dámaso, integrante de Ortoprotécnica, un taller dedicado a la elaboración de estos dispositivos en Caracas.
Ortoprotécnica trabaja junto con el Fondo Humanitario 77, iniciativa creada por las fundaciones CIREC, de Colombia; Juan Pablo Dos Santos y el Hospital Ortopédico Infantil de Venezuela. El objetivo es ofrecer prótesis a precios inferiores a los habituales y ampliar el acceso a los afectados.
Las organizaciones esperan recaudar 2 millones de dólares para atender tanto a los amputados por los terremotos como a otras personas que ya habían perdido alguna extremidad y no cuentan con recursos para acceder a una prótesis.
El costo de estos dispositivos puede oscilar entre 3.500 y 25.000 dólares, dependiendo de su complejidad. Además, los pacientes requieren atención permanente: los niños necesitan reemplazar las piezas a medida que crecen, mientras que los adultos necesitan ajustes, mantenimiento y eventualmente nuevas prótesis.
Heridas por aplastamiento complicaron los casos
Los terremotos provocaron el colapso de estructuras y dejaron a numerosas personas atrapadas durante largos periodos. Las heridas por aplastamiento, agravadas por la exposición a ambientes contaminados, hicieron necesarias numerosas intervenciones quirúrgicas y, en algunos casos, amputaciones.
La traumatóloga Yesy Medina, del Hospital Domingo Luciani de Caracas, explicó que algunos pacientes también desarrollaron rabdomiólisis, una complicación del síndrome de aplastamiento que ocurre cuando el músculo lesionado libera sustancias al torrente sanguíneo que pueden provocar daños renales graves.
Antes de colocar una prótesis, los pacientes deben completar un proceso de recuperación y rehabilitación, especialmente en el muñón, la zona donde se ajustará el dispositivo.
Los especialistas destacan además la necesidad de una atención integral que incluya médicos, rehabilitadores y psicólogos. La amputación puede generar consecuencias físicas y emocionales que requieren seguimiento a largo plazo.
Entre ellas se encuentra el denominado síndrome del miembro fantasma, por el que algunas personas continúan experimentando dolor, picazón u otras sensaciones en la extremidad que ya no tienen debido a la actividad persistente de los nervios y a la memoria corporal.
Juan Pablo Dos Santos conoce el proceso de primera mano
Uno de los impulsores del proyecto es Juan Pablo Dos Santos, quien perdió ambas piernas después de sufrir un accidente de tránsito en 2019, cuando tenía 20 años.
Dos Santos pasó por 16 cirugías para reconstruir lesiones en la cadera, el fémur y la pelvis y recibió sus primeras prótesis gracias a donaciones. Un año después creó una fundación para ayudar a otras personas amputadas en Venezuela.
Su experiencia personal lo llevó a acompañar ahora a quienes perdieron extremidades durante los terremotos.
Dos Santos recuerda que inicialmente evitaba mirarse al espejo, pero posteriormente decidió concentrarse en su recuperación física y emocional. Para él, aceptar aquello que no podía cambiar fue parte fundamental del proceso.
«Mis piernas no iban a crecer, eso era algo que tenía que aceptar sí o sí», señaló.
Buscan crear una red permanente de atención
Tras los terremotos, CIREC contactó a Dos Santos para poner en marcha el Fondo Humanitario 77, al que posteriormente se incorporó el Hospital Ortopédico Infantil, institución que cuenta con décadas de experiencia en Venezuela.
La iniciativa pretende crear una base de datos para determinar con mayor precisión cuántas personas necesitan prótesis y facilitar que puedan recibir tratamiento.
Dos Santos calcula que entre 300 y 400 personas podrían registrarse en el fondo, incluidos los amputados como consecuencia de los terremotos.
Además de atender la emergencia actual, el proyecto contempla establecer en Venezuela un centro especializado en prótesis y rehabilitación, con seguimiento permanente para garantizar que los pacientes reciban las terapias, ajustes y apoyo necesarios durante su recuperación.








