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José Escorihuela y Kelvin Matos: los chavistas de los 50 kilos de cocaína eran peces gordos de la Embajada de Venezuela en España

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Madrid, 28 de septiembre.- La situación parece irreal de puro imponente. Es 17 de mayo de 2023. En la Cámara Oficial del Palacio Real, con las paredes cubiertas de brocados de granate y oro, bajo los frescos de Maella, Felipe VI recoge las credenciales de la embajadora. Coromoto Godoy está elegantísima vestida de azul prusia hasta los pies con un tocado bajo de orquídeas moradas, gesto simbólico hacia su país, en una ceremonia solemne, nada revolucionaria, varios siglos más antigua que la existencia de la propia República Bolivariana de Venezuela. El joven José Rafael Escorihuela Pereira, enfundado en su frac de chaleco blanco, ministro consejero de la legación diplomática, observa la escena ufano y satisfecho. Minutos después, realiza un recorrido similar al de la embajadora, responde a la mano extendida del Rey y, cuando regresa a su puesto, se relame y se cuadra. Después, todos se fotografiarán orgullosos entre los oropeles del antiguo imperio.

Hace ya tiempo que José Escorihuela es la mano derecha de la embajadora, con ella ha recorrido medio mundo. Ha ido escalando con mayor o menor discreción gracias a una mujer que ha sabido moverse en los intrincados pasillos del Palacio de Miraflores, primero con el añorado Chávez, luego con Nicolás Maduro, así como más tarde lo hará con su compañera Delcy Rodríguez… Tres años después, el mismo Escorihuela Pereira se encuentra preso en un centro penitenciario de Madrid tras ser detenido en el aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas a principios de septiembre por intentar introducir en España 50 kilos de cocaína con el pasaporte diplomático que todavía conservaba, acompañado por Kelvin Jesús Matos Pérez, primer secretario de la embajada hasta principios de septiembre. A Kelvin los medios de comunicación venezolanos en el exilio le atribuyen ciertos lazos familiares con Nicolasito, el hijo del expresidente Maduro, hoy en una prisión norteamericana acusado, entre otras cosas, de narcotráfico. Lejos de este estropicio, Coromoto Godoy es, desde marzo de este año, representante permanente de Venezuela en la ONU.

La detención de Escorihuela y Matos se produjo el pasado día 8 de septiembre y está rodeada por el mayor de los secretos. Efectuada por la Guardia Civil, no consta en los archivos policiales comunes. Y los nombres de los detenidos, imputados y presos, cuyo arresto provocó que casi todo el personal de la embajada fuese llamado a declarar, no están asociados en los ordenadores, como es lo común, a ninguno de los juzgados de Plaza de Castilla. Tal inusual discreción es atribuida oficialmente al hecho de que la investigación está todavía abierta, pero lo más probable es que el secretismo extremo tenga que ver también con la posición de los detenidos, con sus importantes conexiones y con lo delicado de las relaciones con Venezuela. De hecho, los investigadores han empezado ya a volcar sus teléfonos y cunde la impresión de que, dada la identidad de los protagonistas, este va a ser un caso «de los gordos», entre los llegados a la Fiscalía Antidroga.

Tal como informó en exclusiva EL MUNDO el pasado martes, Escorihuela llegó al aeropuerto en un vuelo ordinario desde República Dominicana esgrimiendo su documentación diplomática, todavía vigente, para que su valija no le fuera registrada. Kelvin Jesús Matos, según fuentes policiales, estaba esperándole. La investigación no había empezado en España. Los agentes recibieron el aviso de los investigadores dominicanos junto a la sospecha de que no era la primera vez que los dos destacados ciudadanos venezolanos realizaban la misma operación con los mismos fines. Un medio de comunicación de un destacado periodista venezolano, El Pitazo, ha informado de que, según sus fuentes, el procedimiento había sido repetido por los protagonistas en cinco ocasiones. El mismo día en el que fueron detenidos, la embajada hizo llegar al juzgado la información de que ninguno de los dos tenía ya vínculo con la delegación diplomática.

A la sombra de la que fue su protectora, la embajadora Godoy, la trayectoria profesional de José Escorihuela Pereira ha sido fulgurante porque, acompañándola a ella —una abogada especializada en análisis, planificación y negociación estratégica por la Universidad Interactiva de Málaga, que llevaba desde el año 2000 en tareas de Exteriores—, su permanencia en los distintos destinos tampoco se alargaba demasiado en el tiempo. Nacido en Turmero, en el estado Aragua, logró convertirse en el arquitecto estrella del gobernador del estado y fue ampliando sus conexiones. Consta como ministro consejero de la embajadora en la India, donde ella fue enviada tras encabezar la delegación diplomática de Trinidad y Tobago. Tras la India, a finales de 2022, Godoy fue designada encargada de negocios en la Embajada de España y con ella se trajo a Escorihuela, que de nuevo fue designado ministro consejero de la sede en Madrid. En mayo de 2023 ella fue promovida a embajadora en un cargo que ocuparía hasta abril de 2024. Y él, como es natural, permaneció en su puesto.

Al mismo tiempo que Godoy y Escorihuela, a la sede de Madrid llegó Kelvin Jesús Matos Pérez, el otro detenido, de quien algunos medios venezolanos aseguran que es el excuñado de Nicolás Maduro Guerra, el hijo del expresidente a quien el mundo puso cara cuando, detenido su padre por Trump, se aferró a su puesto avalando a Delcy Rodríguez (recién nombrada presidenta por el líder estadounidense), apelando a la unidad revolucionaria y vaticinando confusamente que la historia aclararía quiénes habían sido los traidores.

Kelvin Jesús, que también había trabajado con la embajadora y con Escorihuela en Nueva Delhi, fue primer secretario de la embajada cuando Escorihuela era ministro consejero. Y consta en los registros diplomáticos con el mismo cargo, al menos durante un tiempo, con la embajadora Gladys Gutiérrez, la sucesora de Coromoto Godoy. De hecho, aunque en esos registros su nombre desaparece puntualmente, el pasado 30 de junio todavía figuraba como primer secretario de la embajada. Aún más: en los vídeos difundidos por la propia Embajada de Venezuela, se le ve, el pasado 24 de julio, guardando la fila a la espera de darle la mano al recién nombrado embajador, Timoteo Zambrano, en un acto celebrado para conmemorar el nacimiento de Simón Bolívar.

En el último registro diplomático, el del 14 de septiembre, su nombre ya ha desaparecido. Medios venezolanos han asegurado que, según la embajada, fue relevado de su importante puesto en cuanto se tuvo conocimiento del delito. Es decir, que el 8 de septiembre seguía siendo primer secretario de la embajada y dejó de serlo ese día.

Tras su paso por España, Coromoto Godoy fue designada viceministra de Relaciones para Europa del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, primero, y ministra popular para el Comercio Exterior, después, cuando todavía la vicepresidenta era Delcy. Escorihuela la acompañó en el puesto de director general. Cuando ella se va a la ONU designada por Delcy ya presidenta, el rastro de él se difumina.

Sus redes son una celebración de la vida, con las fotos de sus viajes por todo el mundo, que ha ido colgando en la red y que son jaleadas por sus seguidores.

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