Caracas, 4 agosto.- El nuevo acercamiento entre el Gobierno venezolano y sectores de la oposición genera dudas entre los ciudadanos, que después de más de una década de negociaciones fallidas observan con cautela un proceso que busca abrir una salida política a la crisis del país.

Las conversaciones comenzaron el pasado sábado con respaldo de Estados Unidos y están lideradas por el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, representante del oficialismo, y la exdiputada opositora Dinorah Figuera, vinculada a la Asamblea Nacional elegida en 2015, cuando la oposición tenía el control legislativo.

Aunque inicialmente se esperaba una reunión presencial, el primer contacto se realizó mediante una llamada telefónica en la que ambas partes acordaron trabajar en temas como el fortalecimiento democrático y la atención a las víctimas del terremoto ocurrido el pasado 24 de junio.

El proceso llega en un contexto de profunda crisis social y política, mientras millones de venezolanos mantienen reservas sobre la posibilidad de alcanzar acuerdos después de múltiples intentos de diálogo que no produjeron cambios significativos.

Ciudadanos piden resultados concretos

En las calles de Caracas, muchos venezolanos expresan esperanza moderada, pero también desconfianza.

“Si es para avanzar en una transición y recuperar nuestra democracia, estoy a favor, pero prefiero esperar a ver cómo se desarrolla y si ambas partes actúan con seriedad”, afirmó Ginette González, una trabajadora independiente consultada por EFE.

Otros ciudadanos consideran que el objetivo principal debe ser la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales.

“Lo más interesante es la solución de que vayamos a unas elecciones y tener un nuevo Gobierno”, señaló José Padrón, un taxista de 69 años, quien cuestionó la continuidad del actual sistema político.

Roger Gómez, administrador de 40 años, resumió el sentimiento de muchos venezolanos: “Uno está como adaptado a lo mismo; no se sabe realmente si este diálogo es lo que estamos esperando para que todo se resuelva y el país vuelva a la democracia”.

El papel de Estados Unidos en las negociaciones

Para el politólogo Piero Trepiccione, del Centro Gumilla, una de las principales diferencias de este proceso es la participación directa de Estados Unidos como actor de influencia.

Según el analista, la situación actual cuenta con un “tutelaje geopolítico” estadounidense que podría otorgar a Washington herramientas para presionar a las partes y buscar compromisos concretos.

Las autoridades estadounidenses han mantenido una relación estrecha con la presidenta encargada Delcy Rodríguez después de los recientes acontecimientos políticos en Venezuela, que modificaron el escenario interno del país.

Una mesa de diálogo con grandes expectativas

Se espera que esta semana las conversaciones continúen de manera presencial, aunque todavía no se ha anunciado fecha ni lugar del encuentro.

La delegación del Gobierno estará encabezada por Jorge Rodríguez e integrada por funcionarios como la ministra de Educación Universitaria, Ana María Sanjuán, el diputado Pedro Infante y otros representantes oficialistas.

Por parte de la oposición participarán Dinorah Figuera y los exdiputados Marco Aurelio Quiñones, Ramón López, Jorge Millán, Juan Miguel Matheus y Sergio Vergara.

El principal desafío del nuevo proceso será convencer a una población que ha visto fracasar anteriores negociaciones y que ahora exige resultados visibles: garantías democráticas, soluciones económicas y una salida política a la prolongada crisis venezolana.

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