Bogotá, 4 agosto.- El presidente colombiano Gustavo Petro se prepara para abandonar la Casa de Nariño tras cuatro años de gobierno marcados por la promesa de transformación social, avances en algunas políticas públicas y una creciente crisis política por los escándalos de corrupción que involucraron a personas cercanas a su administración.

Petro llegó al poder en 2022 como el primer presidente de izquierda de Colombia, con el compromiso de representar a sectores históricamente excluidos y promover cambios profundos en áreas como educación, salud, medioambiente y distribución de la riqueza.

Sin embargo, el cierre de su mandato quedó marcado por investigaciones, cuestionamientos sobre su círculo cercano y una fuerte polarización política que dividió al país.

Un líder formado en la insurgencia que llegó al poder

Nacido el 19 de abril de 1960 en Ciénaga de Oro, en el departamento de Córdoba, Gustavo Petro tuvo una trayectoria política poco convencional. Durante su juventud ingresó al movimiento guerrillero M-19, donde utilizó el alias de “Aureliano”, inspirado en el personaje de la novela Cien años de soledad.

Permaneció en esa organización durante 12 años hasta la desmovilización del grupo en 1990, antes de iniciar una carrera institucional que lo llevó al Congreso, a la Alcaldía de Bogotá y finalmente a la Presidencia.

Durante su mandato intentó distanciarse de su pasado insurgente y ha defendido que su papel dentro del M-19 estuvo ligado a la lucha política y social.

Ascenso político y llegada histórica a la Presidencia

Petro comenzó su carrera pública como personero de Zipaquirá en los años ochenta y posteriormente fue concejal, representante a la Cámara y senador.

Como congresista ganó reconocimiento por sus denuncias contra presuntos vínculos entre sectores políticos y grupos paramilitares, especialmente durante sus enfrentamientos con el expresidente Álvaro Uribe.

Después de ejercer como alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015, consolidó su liderazgo dentro del progresismo colombiano hasta conseguir la Presidencia en 2022, después de dos intentos electorales fallidos.

Su llegada al poder representó un cambio histórico en un país gobernado durante décadas por sectores conservadores y tradicionales.

Escándalos que marcaron el final del Gobierno

El último tramo de la administración Petro estuvo acompañado por múltiples controversias. Entre ellas destacan el escándalo por el presunto desvío de recursos en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), investigaciones relacionadas con funcionarios cercanos y el proceso judicial contra su hijo mayor por presuntas irregularidades.

Uno de los episodios más recientes involucra a Juliana Guerrero, una joven de 23 años señalada de participar en gestiones para facilitar contratos públicos mediante supuestas comisiones. La defensa pública de Petro hacia Guerrero generó críticas incluso dentro de sectores cercanos al Gobierno.

Las acusaciones han aumentado la presión sobre el mandatario durante sus últimos días en el cargo, aunque Petro ha rechazado las denuncias y ha defendido la integridad de su administración.

Una Presidencia marcada por la confrontación

Personas cercanas al presidente han descrito a Petro como un líder con un estilo de gobierno centralizado, poco abierto a aceptar críticas y con tendencia a tomar decisiones de manera personal.

Durante sus cuatro años en el poder tuvo una alta rotación ministerial, con más de 60 cambios en diferentes carteras, lo que sus críticos interpretaron como falta de estabilidad y planificación.

También protagonizó enfrentamientos políticos con opositores nacionales y con el Gobierno de Estados Unidos, especialmente durante la Administración de Donald Trump.

“Yo no he sido feliz en la Presidencia”, afirmó Petro en una entrevista reciente, donde aseguró que logró mantenerse en el cargo gracias al apoyo de sus seguidores y a sus convicciones políticas.

El futuro de Petro tras dejar el poder

Aunque abandona la Presidencia, Petro conserva una importante base de apoyo entre sectores progresistas y movimientos sociales. Tras la salida de la Casa de Nariño, se espera que continúe como una de las principales figuras de la oposición colombiana.

Su legado queda marcado por una combinación de avances sociales, reformas impulsadas, fuertes disputas políticas y una serie de escándalos que terminaron condicionando la imagen de su Gobierno.


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