Calgary, 26 julio.– Los trabajadores de centros de ayuda a inmigrantes en Alberta alertan sobre un aumento de hostilidad y racismo hacia los recién llegados, alimentado por los debates políticos sobre el sistema migratorio canadiense. Shamaila Akram, miembro del Centro para Recién Llegados de Calgary, explicó que el acoso verbal en espacios públicos se ha vuelto común, especialmente hacia mujeres que usan hiyab.

“Escucho cosas horribles de gente de mis propias comunidades”, expresó Akram, quien también ha sido blanco de insultos racistas junto a sus hijos. Asegura que los clientes del centro llegan con ansiedad severa y ataques de pánico después de ser insultados o acosados en las calles.

El fenómeno no es aislado. La Red Canadiense Contra el Odio confirma que ha habido un “aumento drástico del odio en línea hacia migrantes”, particularmente hacia comunidades del sur de Asia. Evan Balgord, su director ejecutivo, advierte que están proliferando discursos que criminalizan y deshumanizan a los inmigrantes, tratándolos de “sucios, incompatibles y peligrosos”.

En Calgary, el director de programas del centro, Kelly Ernst, afirmó que han tenido que reforzar la seguridad, restringir su presencia en línea y aumentar el personal de atención en crisis. “Los trabajadores racializados son acosados regularmente. La gente grita desde la calle mientras pasan por el edificio”, denunció.

Ernst también señaló que desde la aparición del panel Alberta Next, creado por el gobierno de la primera ministra Danielle Smith, la situación ha empeorado. Este panel recorre la provincia recogiendo quejas ciudadanas, y parte de su narrativa responsabiliza a la inmigración por los problemas de vivienda y desempleo.

Un video obligatorio antes de responder la encuesta del panel sugiere que “si Alberta no está satisfecha con la inmigración”, podría retener el acceso a programas sociales provinciales a personas sin estatus migratorio aprobado por la provincia. El mismo material acusa a la inmigración de causar “altos costos de vivienda, desempleo y división social”.

El secretario de prensa de Smith, Sam Blackett, defendió la necesidad de controlar el flujo migratorio: “La inmigración debe ser sostenible. Muchos de los recién llegados llegan sin verificación adecuada ni habilidades laborales”. Añadió que la política de “fronteras abiertas” de los liberales ha sido desastrosa.

Por su parte, el ministro de Inmigración de Alberta, Joseph Schow, emitió una declaración asegurando que “el gobierno se opone firmemente al racismo” y que los inmigrantes son esenciales para la sociedad. “Merecen sentirse seguros y respetados”, afirmó.

Desde Edmonton, Laurie Hauer, directora interina del Centro para Recién Llegados, subrayó que la educación es clave para combatir la xenofobia: “La inmigración es vital para nuestro crecimiento económico, pero el mensaje que se escucha hoy es que los inmigrantes son el problema. Eso debe cambiar”.

Akram concluyó: “Estamos orgullosos de nuestra diversidad, pero ese orgullo debe reflejarse en cómo nos protegemos y apoyamos entre todos”.


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