Las Palmas de Gran Canaria, 14 junio.- España cuenta actualmente con casi 16.000 personas mayores de 100 años, una cifra que se ha multiplicado por más de siete en apenas dos décadas, pasando de 1.998 en el año 2000 a 15.911 en 2024, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este fenómeno, que algunos denominan ya el «gero boom», ha despertado el interés científico por descubrir las claves biológicas del envejecimiento saludable.
La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) ha anunciado durante su 31º Congreso Nacional la reactivación del Registro Nacional de Centenarios de España (Renace), un proyecto iniciado en 2011 en colaboración con el Hospital Carlos III y la Universidad Complutense de Madrid. El objetivo: identificar biomarcadores que expliquen la longevidad extrema en buenas condiciones físicas y mentales.
“Los centenarios de 2025 no son los de 2000. Es urgente estudiar sus diferencias biológicas, más allá de los factores sociales”, explicó Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la SEMG.
Datos sorprendentes: longevidad con calidad de vida
Un estudio piloto publicado en 2018, basado en una muestra de 73 personas con una edad media de 102 años, reveló que, pese a su avanzada edad, la mayoría gozaba de buena salud cognitiva y funcional, con enfermedades crónicas manejables como artrosis (68,1 %) e hipertensión arterial (46,5 %). Sorprendentemente, enfermedades como cáncer, diabetes u obesidad eran casi inexistentes en la muestra.
Otros datos relevantes del estudio:
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| Edad media | 102 años |
| Mujeres | 79,5 % |
| Autopercepción de buena salud | 62,7 % |
| Hospitalizados en el último año | 30 % |
| Intervenidos quirúrgicamente en su vida | 63 % |
| Consumo de inhibidores de bomba de protones | 47,9 % |
| Consumo de paracetamol | 45,2 % |
| Obesidad, diabetes, cáncer | Casi inexistentes |
| Fumadores | Casi ninguno |
Más allá de la medicina: estilo de vida y redes sociales
Aunque el componente biológico es clave, los expertos coinciden en que el entorno y el estilo de vida también juegan un papel fundamental. “No todo es sanitario”, recalcó Rodríguez Ledo, al referirse a las llamadas zonas azules del planeta, regiones donde los habitantes viven notablemente más años que la media.
En estos lugares, los centenarios comparten hábitos como una dieta equilibrada, vida activa, bajo nivel de estrés y sólidas redes de apoyo familiar y social.
Testimonio de vida: Juan, 98 años
Juan, a punto de cumplir un siglo, es ejemplo vivo de ese equilibrio. Con 98 años, se levanta solo, se prepara el desayuno y asiste diariamente a un centro de día. Pese a una importante pérdida de visión, no tiene colesterol ni diabetes. Fue fumador hasta los 64 años, pero lo dejó radicalmente al notar el daño.
Sobre su longevidad, opina con humildad:
“No tengo grandes aspiraciones, pero soy feliz a mi manera. He vivido tranquilo, comiendo sano y haciendo lo que me gusta. No tengo problemas de conciencia. Vivir en paz con uno mismo y con Dios, eso ha sido mi secreto”.
Próximo paso: reclutar investigadores
La SEMG espera reactivar el proyecto Renace en septiembre, con la participación de nuevos investigadores interesados en estudiar los marcadores biológicos del envejecimiento activo, en un contexto donde la población centenaria no deja de crecer.
Este ambicioso proyecto puede acercar a la ciencia a uno de los mayores desafíos del siglo XXI: vivir más años, pero también mejor.








