Teherán, 21 agosto.- El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó este viernes que llegó el momento de poner fin a la guerra con Estados Unidos, iniciada hace casi seis meses, y sostuvo que su país se encuentra en una posición de fuerza para negociar el cierre del conflicto.

Durante una reunión con personal médico en Teherán, Pezeshkian aseguró que “es mejor que terminemos la guerra ahora”, al considerar que Irán se encuentra en una situación de “fuerza y dignidad” y que la comunidad internacional reconoce, según sus palabras, la victoria iraní.

El mandatario hizo estas declaraciones mientras Washington prepara una nueva ofensiva económica contra Irán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tiene previsto anunciar el lunes nuevas sanciones destinadas a incrementar la presión sobre el Gobierno iraní.

La Cancillería iraní calificó el anuncio estadounidense de “terrorismo económico” y “crímenes contra la humanidad”, mientras Teherán intenta evitar que las nuevas medidas profundicen el deterioro de su economía.

Pezeshkian reivindica una posición de fuerza

El presidente iraní sostuvo que Estados Unidos e Israel han causado daños a instalaciones civiles durante el conflicto y acusó a Washington de violar las normas internacionales.

Pezeshkian afirmó que la situación actual ofrece a Irán una oportunidad para buscar el fin de las hostilidades desde una posición que considera favorable. Su declaración se produce después de meses de enfrentamientos y de una creciente presión económica sobre la población iraní.

La guerra comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva aérea contra Irán. Durante los primeros ataques murió el entonces líder supremo, Ali Khamenei, quien posteriormente fue sucedido por su hijo, Mojtaba Khamenei.

El cambio de liderazgo no ha significado, sin embargo, el colapso del régimen que la administración de Donald Trump había planteado como uno de los posibles resultados de la ofensiva.

La economía iraní, bajo una presión creciente

Mientras el conflicto continúa, la economía iraní enfrenta una fuerte presión debido a las sanciones internacionales y a las dificultades para exportar petróleo.

En Teherán, muchas familias han reducido sus gastos en alimentos, medicamentos y otros productos básicos. El aumento del desempleo y la pérdida de valor de la moneda han obligado a numerosos trabajadores a prolongar sus jornadas para mantener sus ingresos.

La presión también se extiende al comercio internacional. El conflicto y las restricciones sobre las rutas marítimas han complicado las exportaciones iraníes de petróleo, principal fuente de ingresos del país.

A pesar de estas dificultades, Irán ha desarrollado durante años mecanismos para evadir parcialmente las sanciones. Entre ellos figuran redes comerciales a través de terceros países, producción nacional de determinados bienes y el uso de una flota marítima destinada a transportar petróleo bajo esquemas que dificultan su rastreo.

El estrecho de Ormuz, una de las principales cartas de Teherán

Irán también mantiene una importante capacidad de presión mediante su influencia sobre el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de petróleo y gas.

Desde el comienzo de la guerra, las fuerzas iraníes han atacado objetivos en países vecinos y bases estadounidenses en la región, además de dificultar el tránsito marítimo por esa zona estratégica.

Teherán busca utilizar esa capacidad de presión para obtener mejores condiciones en una eventual negociación, incluido el levantamiento de sanciones y mayores garantías sobre el comercio y la circulación de mercancías.

La administración Trump, por su parte, apuesta por incrementar la presión económica con la expectativa de que el deterioro de la situación obligue a Irán a aceptar concesiones militares y políticas.

Sin embargo, analistas citados en el debate sobre el conflicto consideran que la capacidad de resistencia de Irán podría ser mayor de lo que calcula Washington, debido a la experiencia acumulada durante décadas de sanciones.

El Gobierno iraní intenta ahora aprovechar esa resistencia para impulsar el final de la guerra, mientras Estados Unidos se prepara para endurecer todavía más las medidas económicas contra Teherán.

Publicidad