Ceuta, España, 21 agosto.- Miles de migrantes permanecen en Ceuta semanas después de la llegada masiva de personas desde Marruecos, mientras las autoridades españolas enfrentan dificultades para proporcionar alojamiento, alimentos y atención básica, además de determinar con precisión cuántas personas continúan en el enclave.
Durante semanas, grupos de migrantes se concentraron en una playa alejada del centro de la ciudad, donde dormían sobre cartones, bajo improvisadas estructuras de caña y protegían sus pocas pertenencias dentro de bolsas de plástico.
El jueves, la policía española trasladó a varios cientos de ellos, principalmente hombres, hacia refugios improvisados. Poco después, otros migrantes comenzaron a revisar los residuos abandonados en busca de objetos que pudieran utilizar, como colchones, sillas, sábanas y lonas.
La situación refleja la dimensión de una crisis migratoria y humanitaria que se desató tras la llegada de más de 72.000 personas a la frontera de Ceuta a finales de julio. Al menos 90 personas murieron durante aquella primera oleada.
Aunque la mayoría regresó posteriormente a Marruecos al comprobar las dificultades para permanecer en Ceuta y las escasas posibilidades de trasladarse a la España continental, miles decidieron quedarse y se ocultaron en bosques, playas y zonas próximas a los centros de acogida.
Las autoridades no coinciden en el número de migrantes
El Ayuntamiento de Ceuta calcula que entre 9.000 y 10.000 migrantes podrían continuar en la ciudad, incluidos unos 2.000 menores. La estimación se basa principalmente en el número de raciones de alimentos distribuidas diariamente por las organizaciones de ayuda.
Sin embargo, el Ministerio del Interior español sitúa la cifra en aproximadamente 5.000 personas.
La agencia de la ONU para los refugiados advirtió sobre los importantes desafíos humanitarios que enfrenta el enclave, especialmente en materia de alojamiento, alimentación y acceso a servicios básicos.
Paula Barrachina, portavoz de la agencia en España, señaló que alrededor de 1.200 migrantes podrían ser candidatos a recibir protección internacional y pidió al Gobierno español que acelere la tramitación de sus solicitudes de asilo.
Entre quienes llegaron a Ceuta no solo hay ciudadanos marroquíes. También se encuentran personas procedentes de países como Sudán, Mali y Yemen, afectados por conflictos y crisis humanitarias.
España habilita nuevos espacios de alojamiento
El Gobierno español asegura que trabaja para proporcionar alojamiento a quienes permanecen en Ceuta y recuperar la normalidad en la ciudad.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, informó que se habilitaron espacios para aproximadamente 1.800 personas en un estacionamiento y en una instalación militar utilizada ocasionalmente para actividades religiosas.
El Gobierno también destinó 6,5 millones de euros en fondos de emergencia para ayudar a Ceuta a afrontar las consecuencias de la llegada masiva de migrantes.
Desde el 3 de agosto, según el Ministerio de Migraciones, se han distribuido unas 4.000 comidas diarias entre las personas que permanecen en el enclave.
Sin embargo, la situación continúa siendo compleja. Las autoridades deben identificar individualmente a quienes ingresaron de manera irregular, comprobar su nacionalidad y antecedentes, determinar si cumplen los requisitos para recibir protección internacional y establecer quiénes deberán abandonar el territorio.
Crece el malestar de las autoridades locales
El alcalde de Ceuta, Juan Jesús Vivas, cuestionó la respuesta del Gobierno central y afirmó que trasladar a los migrantes desde las playas hacia otros puntos de la ciudad no constituye una solución al problema.
«No es tener voluntad de arreglar el problema», sostuvo el alcalde, miembro del Partido Popular.
Mientras tanto, residentes locales han organizado refugios improvisados para mujeres y menores que permanecen en el territorio.
Khadija Rifai, una marroquí de 20 años, relató que llegó a Ceuta nadando junto a su esposo a finales de julio en busca de mejores oportunidades y atención médica. Él fue devuelto a Marruecos, mientras ella consiguió ocultarse y permanecer en el enclave.
«Ayudan a los menores y a los jóvenes, pero no han encontrado ninguna solución para nosotros», afirmó.
Rifai espera reunirse nuevamente con su esposo y trasladarse algún día a la España continental para comenzar una nueva vida.
Los migrantes reclaman asilo y documentos
Los migrantes que permanecen en Ceuta han organizado protestas para reclamar una vía que les permita regularizar su situación. En una de ellas, cientos de personas se concentraron en una playa con pancartas en las que se podía leer «Asilo», acompañadas de banderas españolas.
Mohamed Yaqoub, un joven de 18 años procedente de Chad, contó que permaneció escondido durante varios días en el bosque después de que soldados españoles lo persiguieran tras su llegada.
Su objetivo es continuar estudiando y eventualmente trasladarse a Francia.
Pero abandonar Ceuta y llegar a la España continental no resulta sencillo. Los viajeros que salen del enclave por sus puertos y aeropuertos están sometidos a controles, una barrera especialmente importante para quienes ingresaron irregularmente y esperan continuar su recorrido por Europa.
«Lo más importante para nosotros es conseguir los papeles», expresó Yaqoub.
La crisis mantiene así a miles de personas en un limbo migratorio, mientras España intenta determinar quién puede permanecer, quién puede solicitar protección internacional y quién deberá regresar a Marruecos.








