Londres, 7 agosto 2026.- Una propuesta del Ayuntamiento de Westminster para desalentar el llamado “consumo vertical”, término utilizado para referirse a beber de pie en pubs y bares, ha generado una fuerte controversia política en Londres y provocado la reacción de figuras como el primer ministro Andy Burnham y el alcalde de la capital británica, Sadiq Khan.
La medida, incluida en un borrador de política de licencias para establecimientos de ocio, afecta especialmente al West End, una de las zonas más emblemáticas de la vida nocturna londinense y destino habitual de turistas y residentes.
Muchos pubs tradicionales de Soho funcionan con una dinámica basada en clientes que consumen de pie, conversan y se desplazan entre grupos, una costumbre considerada por empresarios del sector como parte esencial de la cultura británica.
Lesley Lewis, propietaria del pub French House en Soho desde hace 37 años, advirtió que restringir esa práctica podría perjudicar gravemente a los negocios locales.
“Dependemos de esa gente de pie para los alquileres y los impuestos que pagamos. La gente quiere divertirse en Soho, tomar algo afuera, bailar y conocer personas”, afirmó.
El Ayuntamiento aclara que no busca prohibir beber de pie
La polémica aumentó después de que varios medios británicos publicaran titulares sobre una supuesta prohibición de beber parado en los pubs. Ante las críticas, el Ayuntamiento de Westminster aseguró que las informaciones habían generado una interpretación equivocada de sus objetivos.
El líder del consejo, Paul Swaddle, explicó que la propuesta todavía se encuentra en fase de consulta pública y que busca reducir problemas relacionados con el ruido y el comportamiento desordenado, no eliminar la posibilidad de tomar una bebida en la barra.
“Quiero dejar claro lo que tratamos de lograr. Esto tiene que ver con la seguridad, no con impedir que alguien esté de pie en la barra con una cerveza en la mano”, señaló.
El borrador recomienda que bares y restaurantes ofrezcan más espacios con mesas y servicio de comida, en lugar de depender exclusivamente de áreas de barra donde se concentre un consumo elevado de alcohol.
Westminster cuenta con más pubs, bares y restaurantes autorizados para vender bebidas alcohólicas que cualquier otra autoridad local del Reino Unido.
Críticas políticas en defensa de los pubs
La propuesta recibió críticas de distintos sectores políticos, que consideran que podría afectar a una industria de la hospitalidad que todavía enfrenta dificultades tras la pandemia de COVID-19.
Andy Burnham defendió la importancia de los pubs como parte de la identidad británica y aseguró que los locales llenos de clientes compartiendo una cerveza no representan un problema, sino una tradición cultural.
“Los pubs están en el corazón de nuestras calles comerciales. Seré un defensor de ellos y actuaré para protegerlos”, afirmó durante una visita a un establecimiento en Essex.
Por su parte, Sadiq Khan cuestionó la iniciativa y aseguró que Londres no puede gestionar uno de los distritos de ocio más reconocidos del mundo con una visión restrictiva.
“No se puede gestionar un distrito de vida nocturna mundialmente famoso con una mentalidad de salón comunal. La hospitalidad y la vida nocturna de Londres sostienen empleos, cultura y crecimiento”, escribió el alcalde en la red social X.
Khan también adelantó que podría utilizar nuevas competencias de su oficina para revisar la política de Westminster en los próximos meses.
Una disputa entre tradición y convivencia urbana
El debate refleja una tensión habitual en las grandes ciudades: cómo equilibrar la protección de los residentes frente al ruido y los excesos del ocio nocturno con la necesidad de preservar una cultura de bares y restaurantes que genera empleo y atrae turismo.
Mientras el Ayuntamiento de Westminster defiende que su propuesta busca mejorar la convivencia, empresarios y políticos críticos temen que termine afectando una de las tradiciones más reconocidas de Londres.








