Madrid, 21 julio.- La cadena hotelera española Meliá Hotels International anunció este martes el cierre de todas sus operaciones en Cuba debido a las «persistentes dificultades» económicas, legales y operativas que, según la compañía, impiden mantener unas condiciones mínimas de estabilidad para desarrollar su actividad en la isla.
La filial portuguesa de la empresa, Ilha Bela Gestao e Turismo, comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de España que finalizará la gestión de sus 34 hoteles en Cuba a partir del próximo viernes 24 de julio.
«La decisión responde a las persistentes dificultades operativas, legales, económicas y financieras que vienen afectando al entorno del país y que impiden garantizar unas condiciones mínimas de estabilidad para el desarrollo de la actividad», señaló la compañía en su comunicado.
Una salida anunciada en medio de la crisis turística cubana
La retirada total de Meliá ocurre después de que en junio la compañía anunciara la salida inmediata de 15 hoteles cubanos, debido al deterioro del contexto «geopolítico, social, legal y económico» del país.
La decisión se suma a un creciente éxodo de empresas vinculadas al turismo, incluidos operadores turísticos y compañías aéreas, que han reducido su presencia en la isla ante la caída de visitantes y el aumento de las dificultades para operar.
Meliá era una de las principales cadenas internacionales presentes en Cuba, con alrededor de 14.053 habitaciones distribuidas en 34 establecimientos. Sin embargo, una parte importante de esa capacidad ya permanecía cerrada por la baja demanda y los problemas de funcionamiento.
Turismo cubano enfrenta fuerte caída
El turismo, considerado durante años uno de los principales motores de ingresos de Cuba, no logró recuperarse tras la pandemia de covid-19.
La combinación de problemas internos, apagones, escasez de combustible, dificultades económicas y las restricciones estadounidenses han afectado la llegada de visitantes internacionales.
Entre enero y mayo de este año, Cuba recibió aproximadamente 360.000 turistas, lo que representa una caída interanual cercana al 58 %, según datos oficiales.
Desde enero, Estados Unidos incrementó la presión sobre La Habana y advirtió sobre posibles sanciones contra empresas que mantengan operaciones vinculadas con el Gobierno cubano encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel.
Meliá busca una transición ordenada
La compañía española aseguró que trabajará para garantizar una «transición ordenada y responsable», con el objetivo de reducir el impacto sobre empleados, clientes, proveedores y socios locales.
Meliá también expresó su agradecimiento a todas las personas e instituciones que participaron en su trayectoria en Cuba durante años, destacando su respeto hacia el país y sus comunidades.
La salida de la cadena representa uno de los mayores golpes recientes para el sector turístico cubano y refleja la creciente dificultad de las empresas extranjeras para mantener operaciones sostenibles en la isla.








