Toronto, 17 julio.- Los tiroteos en Toronto han alcanzado su nivel más bajo en cinco años, según datos del Servicio de Policía de Toronto, aunque los recientes episodios de violencia armada, incluido el ataque mortal durante el festival Salsa on St. Clair, han aumentado la preocupación ciudadana y generado un intenso debate político sobre la seguridad pública.

Las estadísticas policiales muestran que entre el 1 de enero y el 12 de julio de 2026 se registraron 38 tiroteos en la ciudad, la cifra más baja para ese mismo periodo durante los últimos cinco años.

Sin embargo, un solo fin de semana con varios fallecidos fue suficiente para modificar la percepción de seguridad entre muchos residentes y provocar nuevas exigencias de las autoridades, organizadores de eventos y dirigentes políticos.

El impacto del tiroteo en Salsa on St. Clair

El tiroteo ocurrido el pasado sábado durante el festival callejero Salsa on St. Clair, que dejó dos personas muertas, generó una fuerte reacción en Toronto.

Los organizadores del evento advirtieron que podrían cancelar futuras ediciones si la ciudad y el cuerpo policial no presentan compromisos concretos para reforzar la seguridad en grandes concentraciones públicas.

El jefe de la Policía de Toronto, Myron Demkiw, pidió además una reforma legislativa a nivel federal para que cualquier tiroteo ocurrido en un espacio público, independientemente de que cause víctimas mortales o no, pueda ser considerado bajo la categoría de asesinato en primer grado.

En el ámbito político, el concejal Josh Matlow presentó una moción relacionada con la seguridad pública ante el comité de desarrollo económico de la ciudad.

Por su parte, el candidato a la alcaldía Brad Bradford criticó a la alcaldesa Olivia Chow y a la policía por la respuesta posterior al ataque, especialmente después de que un oficial calificara a Toronto como una ciudad «extremadamente segura» tras el tiroteo.

Una tendencia de reducción de la violencia armada

A pesar del impacto emocional provocado por estos hechos, especialistas señalan que las cifras muestran una tendencia descendente a largo plazo.

Jooyoung Lee, profesora asociada de Sociología de la Universidad de Toronto e investigadora sobre violencia armada, explicó que los datos generales muestran una reducción progresiva de los tiroteos en la ciudad.

«Si adoptamos una perspectiva histórica más amplia, remontándonos a los años 80 y 90, vemos que los tiroteos han ido disminuyendo de forma bastante constante», señaló la académica.

Lee destacó que las estadísticas no reducen el dolor de las víctimas ni el trauma de las comunidades afectadas, pero ayudan a entender la realidad general de la criminalidad en Toronto.

Los homicidios con armas siguen siendo poco frecuentes

La Policía de Toronto indicó que los homicidios relacionados con armas de fuego continúan siendo relativamente poco frecuentes, aunque cada caso tiene un impacto significativo debido a su gravedad.

La portavoz policial Nadine Ramadan explicó que, debido al bajo número de incidentes, un pequeño aumento puede modificar considerablemente las estadísticas anuales.

Además del ataque en el festival Salsa on St. Clair, otro tiroteo mortal ocurrió el viernes en North York, elevando temporalmente las cifras de víctimas.

La policía recordó que la violencia armada suele aumentar durante los meses de verano, especialmente entre julio y septiembre, debido a factores estacionales.

Las armas siguen siendo la principal causa de homicidios

Aunque los tiroteos han disminuido, continúan siendo la principal causa de homicidio en Toronto.

Los datos policiales indican que en lo que va del año se han registrado 20 homicidios, de los cuales 14 fueron cometidos con armas de fuego.

Los expertos advierten que el impacto psicológico de estos episodios puede ser mucho mayor que su frecuencia estadística, especialmente cuando ocurren en espacios públicos y eventos comunitarios.

Expertos piden abordar las causas profundas

Jooyoung Lee señaló que después de cada tragedia suelen repetirse los llamados políticos a endurecer medidas de seguridad, pero destacó la importancia de abordar factores sociales relacionados con la violencia.

La especialista considera que una estrategia preventiva debe incluir inversiones en comunidades vulnerables, programas para jóvenes, actividades extracurriculares y mayor acceso a servicios de salud.

«Los datos pueden contar una historia que no siempre es popular, pero es la realidad», afirmó la investigadora, quien insistió en que la reducción de los tiroteos no debe impedir seguir trabajando para prevenir nuevos episodios de violencia.

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