MELBOURNE, 30 mar.— La policía del estado de Victoria, en Australia, abatió este lunes a un hombre que se cree es el principal sospechoso del asesinato de dos agentes y de herir gravemente a un tercero en un ataque ocurrido hace siete meses, poniendo fin a una extensa búsqueda en una remota región boscosa.
El comisionado jefe de la policía de Victoria, Mike Bush, informó que el individuo, presuntamente identificado como Dezi Freeman, de 56 años, fue localizado y abatido en una zona aislada del noreste del estado, fuera del área de Porepunkah, donde se habían concentrado las investigaciones.
Las autoridades señalaron que, aunque creen firmemente que se trata del sospechoso, la confirmación oficial podría tardar hasta 48 horas mientras se completan los procedimientos de identificación, incluidos análisis de huellas dactilares.
El caso se remonta al 26 de agosto del año pasado, cuando Freeman presuntamente abrió fuego contra agentes que acudían a ejecutar una orden judicial en su vivienda cercana a Porepunkah, dejando dos policías muertos y un tercero gravemente herido. Desde entonces, no se habían registrado avistamientos confirmados del sospechoso.
El enfrentamiento final se prolongó durante aproximadamente tres horas y contó con la participación de agentes tácticos fuertemente armados del Grupo de Operaciones Especiales. Según Bush, el hombre se encontraba refugiado en una estructura similar a un contenedor de carga y rechazó rendirse pese a los intentos de negociación.
“Se trataba de llevar esto a una conclusión de la manera más segura posible. Nuestro objetivo final era arrestar a la persona de la forma más pacífica”, afirmó el comisionado.
Aunque la policía cree que el sospechoso estaba armado, no se ha confirmado si llegó a disparar durante el operativo final.
Medios locales indicaron que Freeman mantenía creencias asociadas al movimiento de “ciudadanía soberana” y tenía antecedentes de conflictos con las autoridades. Además, poseía habilidades avanzadas de supervivencia, lo que había generado preocupación entre los investigadores sobre su capacidad para permanecer oculto en la naturaleza durante largos periodos.
La búsqueda movilizó importantes recursos policiales en una región montañosa y densamente boscosa del estado de Victoria. En los últimos meses, incluso se había considerado la posibilidad de que el sospechoso se hubiera quitado la vida.
Las autoridades también investigan si el fugitivo recibió ayuda para evadir la captura durante este tiempo. La policía había ofrecido una recompensa de un millón de dólares australianos por información que condujera a su paradero.
El operativo marca el cierre de uno de los casos más complejos y prolongados para las fuerzas de seguridad australianas en los últimos años.








