París, 17 Marzo.- El presidente de Francia, Emmanuel Macron, aseguró que su país no participará en operaciones militares para abrir el estrecho de Ormuz, pese a las solicitudes del mandatario estadounidense Donald Trump, en medio de la escalada del conflicto con Irán.
“Francia no es parte del conflicto y, por lo tanto, nunca participará en operaciones para abrir o liberar el estrecho en el contexto actual”, afirmó Macron tras una reunión del Consejo de Seguridad, marcando distancia frente a las acciones impulsadas por Washington en la región.
El mandatario francés dejó abierta, sin embargo, la posibilidad de una futura colaboración internacional una vez disminuya la tensión. En ese escenario, París estaría dispuesto a integrarse en un sistema de escolta marítima para garantizar la libre circulación de buques comerciales y petroleros en la zona.
Macron subrayó que ese eventual mecanismo requerirá un trabajo “político y técnico” complejo, con la participación de actores clave del transporte marítimo, aseguradoras y socios internacionales. En este sentido, confirmó que Francia ya ha iniciado contactos con países como India y varios aliados europeos.
El presidente insistió en que cualquier iniciativa deberá construirse sobre una desescalada con Irán, descartando una intervención por la fuerza. “Debe distinguirse plenamente de las operaciones de guerra y de los bombardeos en curso”, puntualizó.
Francia, agregó, mantendrá una presencia militar en la región con carácter defensivo, especialmente en el Mediterráneo oriental, mientras continúa evaluando la evolución de la crisis en el estrecho de Ormuz, considerado uno de los puntos estratégicos más sensibles del mundo.
Por esta vía marítima transita cerca del 20% del petróleo y gas global, lo que convierte cualquier interrupción en un riesgo directo para los mercados energéticos internacionales.
Macron ya había planteado en el marco del G7 la necesidad de coordinar fuerzas navales para proteger el tráfico marítimo, aunque advirtió que una solución efectiva podría tardar varias semanas en concretarse.
La postura de Francia refleja las divisiones entre aliados occidentales sobre cómo responder a la crisis en Medio Oriente, en un contexto de creciente tensión geopolítica y riesgos para el suministro energético global.








