Redacción Internacional, 2 de marzo.- La intensificación del conflicto en Oriente Medio tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán y las represalias iraníes contra activos energéticos en la región ya comienza a tener impacto directo en Europa, donde los precios del gas natural y del petróleo registran fuertes subidas que anticipan un encarecimiento de la factura energética.

El índice de referencia de los contratos europeos de gas natural, el TTF de Ámsterdam, se sitúa en 45,650 dólares, lo que representa una escalada superior al 40% tras los recientes ataques con drones iraníes contra instalaciones de gas natural licuado (LNG) en Qatar. Los bombardeos obligaron a interrumpir temporalmente la actividad “por seguridad” en complejos industriales situados en Ras Laffan y Mesaieed, según informó la empresa estatal catarí, que no detalló el alcance de los daños.

En paralelo, Irán bombardeó una refinería operada por la mayor petrolera del mundo en Arabia Saudí, lo que ha presionado al alza los precios del crudo. El barril de Brent cotiza en torno a los 79 dólares, con una subida superior al 8%, reflejando la preocupación de los inversores ante posibles interrupciones prolongadas del suministro.

El punto más delicado de la crisis se encuentra en el estrecho de Ormuz, una franja marítima de apenas 30 kilómetros de ancho por la que transita diariamente cerca de una quinta parte del petróleo mundial y aproximadamente el 30% del gas natural licuado. Aunque Irán no ha decretado oficialmente el bloqueo de esta vía estratégica, funcionarios europeos advierten de la presencia de embarcaciones de la Guardia Revolucionaria que estarían hostigando a petroleros en la zona.

España, aunque no importa crudo iraní de forma directa, no es ajena a esta situación. El mercado petrolero funciona como un sistema global integrado, por lo que cualquier alteración significativa en el flujo internacional impacta en los precios que pagan todos los países importadores. Un encarecimiento sostenido del gas y del petróleo podría trasladarse en las próximas semanas a los recibos de electricidad y combustibles en los hogares europeos.

Los analistas alertan de que la volatilidad podría mantenerse mientras persista la incertidumbre sobre la evolución del conflicto y la seguridad de las principales rutas energéticas del Golfo Pérsico, un escenario que vuelve a situar la geopolítica como uno de los factores determinantes para la estabilidad económica del continente.

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