Londres, 8 de abril.- El mercado energético global registró un giro abrupto tras el anuncio del alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, con el petróleo sufriendo una de sus caídas más pronunciadas en décadas y reflejando el alivio inmediato de los inversores ante la reducción del riesgo geopolítico.

El barril de Brent llegó a desplomarse hasta un 16%, situándose en torno a los 94 dólares, mientras que el West Texas Intermediate cayó cerca de un 14%, hasta los 96 dólares por barril, abandonando ambos el nivel psicológico de los 100 dólares tras semanas de tensión.

Se trata de un movimiento excepcional en los mercados: desde 1990, el Brent solo ha registrado descensos de esta magnitud en contadas ocasiones, como durante la Operación Tormenta del Desierto, cuando el crudo llegó a hundirse un 34%.

El alivio en los precios se produjo después de que el presidente Donald Trump anunciara la suspensión temporal de los ataques contra Irán, justo antes de que expirara el ultimátum sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo global.

El impacto no se limitó al crudo. El gas natural europeo, referenciado al índice TTF neerlandés, también cayó un 15%, mientras que otros activos reaccionaron al alza ante el menor riesgo:

  • El oro subió un 3%, consolidándose como refugio.
  • El Bitcoin avanzó cerca de un 5%, superando los 71.000 dólares.
  • Las bolsas europeas repuntaron con fuerza, destacando el IBEX 35 con un alza cercana al 4%.

Pese al optimismo inicial, la cautela persiste. El vicepresidente estadounidense JD Vance advirtió que la tregua sigue siendo “frágil”, lo que ha moderado el entusiasmo de los inversores.

Analistas del mercado coinciden en que la volatilidad seguirá siendo elevada. La reapertura parcial de Ormuz reduce la presión inmediata sobre el suministro energético, pero no elimina los riesgos estructurales en la región.

Además, el plan de negociación impulsado por Washington incluye condiciones sensibles, como el cese del enriquecimiento de uranio por parte de Irán, un punto clave en el conflicto y que podría complicar las conversaciones en las próximas semanas.

En paralelo, el sector marítimo también enfrenta incertidumbre. Aunque el alto el fuego permite retomar parcialmente el tránsito de buques, expertos advierten que el comercio en el Golfo Pérsico difícilmente volverá a la normalidad a corto plazo debido a los riesgos de seguridad aún presentes.

En este contexto, el desplome del petróleo refleja más una reacción inmediata a la desescalada que una estabilización definitiva, dejando claro que los mercados seguirán extremadamente sensibles a cualquier giro en las negociaciones entre Washington y Teherán.

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