OTTAWA, 25 FEB.— La mayoría de los canadienses afirma que votaría en contra de la separación de Alberta o Quebec de Canadá, de acuerdo con un sondeo publicado por el Instituto Angus Reid (ARI).
La encuesta, realizada en línea entre el 2 y el 6 de febrero a más de 3.000 personas, reveló que el 79% bloquearía la salida de Alberta de la Confederación, mientras que el 71% impediría que Quebec abandonara el país si tuviera la oportunidad de votar sobre el tema.
Para que una provincia se separe formalmente, se requeriría una enmienda constitucional aprobada por al menos siete provincias que representen el 50% de la población nacional.
Preocupación por el impacto económico
Uno de los principales temores detectados por el ARI es el efecto económico de una eventual secesión. Según la presidenta del instituto, Shachi Kurl, existe “un nivel significativo de ansiedad económica” tanto dentro como fuera de las provincias involucradas.
Dos de cada cinco encuestados consideran que la salida de Alberta tendría consecuencias abrumadoramente negativas para el país, dado el peso de su sector energético en la economía nacional. Alberta representa aproximadamente el 15% del PIB canadiense, mientras que Quebec aporta cerca de una quinta parte.
En contraste, solo el 20% de los participantes calificó como “abrumadoramente negativa” la eventual salida de Quebec.
Percepciones sobre aportes y beneficios
El sondeo también exploró la percepción sobre qué provincias aportan más a la Confederación de lo que reciben. El 29% señaló a Alberta como la provincia que “da más de lo que recibe”, muy por delante de otras regiones. En cambio, el 42% consideró que Quebec es la que más se beneficia del sistema federal, seguida por Ontario con un 22%.
Aunque casi una cuarta parte de los encuestados cree que Alberta podría mejorar económicamente si se separa, más del 60% estima que la salida tendría un impacto negativo general.
Incertidumbre ante la relación con Estados Unidos
El estudio también abordó el contexto geopolítico. Casi el 80% de los participantes considera que Estados Unidos intentaría presionar económica y políticamente a Alberta para integrarse como nuevo estado si la provincia abandonara Canadá.
Los resultados se conocen en momentos en que sectores separatistas en Alberta impulsan una petición para convocar un referéndum de independencia y tras el anuncio de la primera ministra Danielle Smith de celebrar en octubre una consulta sobre inmigración y reformas que otorguen más autonomía a la provincia.
En paralelo, el orgullo nacional también mostró variaciones: el porcentaje de personas que se declaran “muy orgullosas” de ser canadienses cayó al 39%, frente al 47% registrado en marzo pasado, en un contexto marcado por tensiones políticas y debates sobre soberanía.








