WASHINGTON, 25 FEB.— En un discurso de 108 minutos ante el Capitolio, Donald Trump defendió con firmeza su programa de gobierno, lanzó duras críticas contra los legisladores demócratas y advirtió que no permitirá que Irán desarrolle armas nucleares.
Desde el hemiciclo, con el vicepresidente J. D. Vance y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, detrás de él, Trump combinó un balance económico optimista con mensajes de confrontación política y advertencias en política exterior.
“Nuestra nación ha regresado, más grande, mejor, más rica y más fuerte que nunca. Esta es la era dorada de Estados Unidos”, afirmó al inicio de su intervención sobre el Estado de la Unión.
El mandatario reivindicó su política económica, su estrategia contra la inmigración indocumentada y su agenda internacional. “Hoy, nuestra frontera está segura. La inflación se desploma, los ingresos aumentan rápidamente. La economía avanza como nunca antes”, sostuvo, mientras los republicanos lo aplaudían de pie y los demócratas permanecían en silencio.
Choque con la Corte Suprema y los demócratas
Trump cuestionó un reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que, según dijo, afectó su política de aranceles recíprocos. “Hace apenas cuatro días, un desafortunado fallo acaba de llegar”, expresó.
También cargó contra los demócratas por su negativa a financiar al Departamento de Seguridad Nacional en medio del debate sobre inmigración. Durante el intercambio, la congresista Ilhan Omar lo interpeló desde su banca, lo que derivó en un cruce directo antes de que ella y otros legisladores abandonaran la sesión.
Advertencia a Irán
En política exterior, Trump mencionó a Venezuela, Cuba y México, pero reservó su mensaje más contundente para Teherán. “Prefiero resolver este problema por la vía diplomática. Pero jamás permitiré que el principal patrocinador del terrorismo del mundo tenga un arma nuclear”, afirmó en alusión al régimen iraní y su líder supremo, Ali Khamenei.
Con este discurso, Trump consolidó su narrativa de fortaleza interna y presión externa, marcando el tono de cara a las elecciones de medio término, que definirán el equilibrio de poder en el Congreso y el rumbo de su agenda política.








