La Paz, Bolivia, 23 dic.— Miles de mineros protagonizaron este lunes una multitudinaria y ruidosa marcha que congestionó el centro de La Paz, mientras se registraban protestas y bloqueos en otras ciudades del país durante la primera jornada de un paro obrero nacional convocado para rechazar la eliminación del subsidio a los combustibles decretada por el nuevo gobierno del presidente Rodrigo Paz.
La Policía cercó los accesos a la plaza central paceña, donde se ubica el Palacio de Gobierno, para impedir el ingreso de los manifestantes. En la vecina ciudad de El Alto, juntas vecinales mantenían cortadas varias avenidas, mientras que se reportaron bloqueos carreteros en rutas de seis de las nueve regiones del país, según la Administradora de Carreteras de Bolivia.
“Estamos en las calles en una lucha que va a continuar hasta derogar ese decreto que elimina la subvención”, afirmó a la prensa Andrés Paye, dirigente minero. “Este gobierno aprueba normas para favorecer a los empresarios y castigar a los pobres”, agregó.
Marchas afines a Evo Morales y bloqueos regionales
De forma paralela, sindicatos afines al expresidente Evo Morales (2006-2019) encabezaron una masiva movilización en Cochabamba, la tercera ciudad más poblada del país, donde también se mantenían cortadas dos rutas troncales que conectan el centro con el oriente boliviano.
Pese a las protestas, el paro general, convocado por la Central Obrera Boliviana (COB), no tuvo un impacto total en su primer día. El Gobierno logró acuerdos durante el fin de semana con la mayoría de los sindicatos del transporte, lo que desactivó ese frente de conflicto y permitió abrir negociaciones con otros sectores.
En La Paz, el transporte público funcionaba con normalidad, mientras que en Santa Cruz, la ciudad más poblada del país, el servicio urbano era limitado.
“No hay paro, los transportistas trabajaremos en servicio del pueblo”, declaró a la prensa Lucio Gómez, dirigente del gremio tras reunirse con autoridades. Otro líder sindical, Luis Paco, reconoció que “sabíamos que en algún momento iba a terminar la subvención; no era el momento y no se concertó el ajuste, pero era inevitable”.
El fin de una subvención histórica
El presidente Rodrigo Paz, quien asumió el cargo el 8 de noviembre, puso fin a un subsidio a los combustibles vigente por más de 20 años durante los gobiernos de izquierda, que mantenía el precio en 0,53 dólares por litro.
El Ejecutivo argumenta que las importaciones de gasolina y diésel, que alcanzaban 3.000 millones de dólares anuales, agotaron las reservas de divisas y profundizaron la peor crisis económica en cuatro décadas, tras el declive de la industria de hidrocarburos, principal sostén económico del país.
“El país está enfermo y hay que sanarlo. Cada día se destinan 10 millones de dólares a una subvención que termina beneficiando al contrabando. La medida no tiene marcha atrás, pero es el punto de partida”, afirmó Paz el domingo en una entrevista con la televisión estatal.
Nuevo rumbo económico y respaldo empresarial
“Estas medidas inician un nuevo ciclo de país tras 20 años de populismo”, sostuvo el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, mientras que el titular de Economía, José Gabriel Espinoza, subrayó que la eliminación del subsidio supone un ahorro diario de 10 millones de dólares para el Estado.
En paralelo, el Gobierno decretó un aumento salarial del 20%, que beneficiará al 15% de la fuerza laboral, dado que el 85% trabaja en el sector informal. Además, mantuvo los bonos sociales para ancianos y familias pobres, los cuales serán incrementados, y otorgó facilidades a los transportistas para importar autopartes sin aranceles.
Las medidas han sido respaldadas por los sectores empresariales y cuentan con el apoyo del Gobierno de Estados Unidos, mientras Paz busca atraer inversiones para reactivar la economía.
“Los grupos afines a Evo Morales y la COB intentan mostrar fuerza, pero han quedado debilitados”, opinó el politólogo Carlos Cordero en declaraciones a The Associated Press. “En muchos sectores del país existe la convicción de que el ajuste era necesario. Quienes perdieron poder buscan recuperar protagonismo de cara a las elecciones de gobernadores y alcaldes de abril”, concluyó.




